La disputa entre Rockstar y los empleados despedidos sigue escalando. Tras la denuncia presentada por la IWGB, que acusa a la compañía de haber vulnerado la ley al ejecutar despidos masivos poco después de que parte del personal se sindicalizara, la empresa ha respondido negando cualquier irregularidad.
Rockstar sostiene que el sindicato no tiene argumentos sólidos para solicitar medidas cautelares en la primera audiencia del caso y rechaza de plano la existencia de una supuesta “lista negra” de desarrolladores afiliados a organizaciones sindicales. Según la compañía, cuando se aprobó la reducción de personal, desconocían que los empleados afectados se habían unido previamente a un sindicato, por lo que descartan cualquier motivación antisindical detrás de las decisiones tomadas.
«Lamentamos que estos despidos fueran necesarios; sin embargo, la confidencialidad es fundamental en todo lo que hace Rockstar Games», añade la empresa en declaraciones a IGN. «El interés global en nuestros juegos es incomparable. Incluso la más mínima filtración de información relacionada con nuestros productos y prácticas puede causar graves perjuicios comerciales y creativos, como hemos visto en el pasado, y perjudicar la experiencia de nuestros leales jugadores y nuestro dedicado equipo. Esto nunca tuvo que ver con la afiliación sindical. Siempre hemos mantenido una política de tolerancia cero ante la divulgación no autorizada de información, y siempre la mantendremos».
La IWGB, por su parte, considera que los despidos fueron una represalia directa y ha iniciado acciones legales para intentar frenar el proceso. El conflicto apenas comienza y podría convertirse en uno de los enfrentamientos laborales más relevantes en la historia reciente del estudio responsable de GTA VI.












