Tras días de intensos rumores que sugerían pruebas de rendimiento en consolas de la generación anterior, Activision ha desmentido oficialmente que el próximo Call of Duty vaya a tener una versión para PlayStation 4.
A través de un comunicado emitido el 4 de mayo, la cuenta oficial de la franquicia aclaró que el nuevo título no está siendo desarrollado para dicha plataforma, marcando un hito histórico al ser la primera entrega que omite el hardware de 2013 desde el lanzamiento de Ghosts. Aunque la mención fue específica para la consola de Sony, se asume que este movimiento implica también el abandono definitivo de la familia Xbox One.
Esta decisión supone un cambio de estrategia respecto al año pasado, cuando Black Ops 7 todavía se lanzó de forma intergeneracional para PlayStation 4 y Xbox One. Los desarrolladores finalmente han optado por cortar lazos con las plataformas antiguas para evitar que las limitaciones de hardware sigan frenando el avance tecnológico de la saga. Los jugadores ya habían señalado las notables diferencias gráficas entre generaciones, y este paso permitirá a los estudios centrarse plenamente en las capacidades técnicas de la PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC.
Respecto a su disponibilidad, Microsoft ha anunciado una política de distribución distinta para esta nueva etapa: el próximo Call of Duty no estará disponible de lanzamiento en Game Pass Ultimate ni en PC Game Pass. Sin embargo, se ha confirmado que los títulos de la franquicia llegarán al servicio de suscripción aproximadamente un año después de su estreno oficial.










