La ambiciosa estrategia de Microsoft de incluir sus mayores superproducciones en Game Pass desde el primer día podría estar llegando a su fin para la franquicia Call of Duty.
Tras los informes que sugieren que la compañía perdió cerca de 300 millones de dólares en ventas potenciales con el lanzamiento de Black Ops 6, los rumores sobre un cambio de política para la entrega de este año han comenzado a cobrar fuerza.
Según Jez Corden, editor de Windows Central y una de las fuentes más fiables del ecosistema Xbox, existe una «posibilidad» real de que los futuros títulos de Call of Duty abandonen el modelo de estreno simultáneo en la suscripción.
«Si sacan Call of Duty de Game Pass este año, revelará algunas de las grietas en la estrategia», explicó Corden, sugiriendo que el modelo de negocio actual podría no ser sostenible frente a los costes de desarrollo y la pérdida de ventas directas.
A pesar de aumentar el precio de Game Pass Ultimate en un 50% con la intención de mitigar las pérdidas antes del lanzamiento de Black Ops 7, Xbox reportó una caída en los ingresos tras una recepción «tibia» por parte de la comunidad.
La nueva dirección de Xbox, ahora bajo el liderazgo tras la era de Phil Spencer, parece estar alejándose de campañas anteriores para centrarse en recuperar la confianza del usuario. Si la compañía decide finalmente que Call of Duty ya no es un título «Día 1», marcaría el fin de una era y un reconocimiento implícito de que el modelo de suscripción masiva tiene límites económicos claros.










