Desde su lanzamiento en 2017, la consola híbrida de Nintendo cambió la forma de jugar, ya que nos permitió disfrutar de emocionantes títulos tanto en el sofá como en cualquier lugar. Sin embargo, con la llegada de una nueva revisión de hardware, muchos usuarios se preguntan si merece la pena dar el salto definitivo.
En nuestra comunidad a menudo tratamos de hacer un análisis al detalle del hardware. Por eso, si estás pensando en actualizar tu sistema o comprar tu primera consola, es fundamental conocer a fondo la Nintendo Switch Oled y entender qué características la separan del modelo estándar. A continuación, repasamos en detalle todas las novedades para ayudarte a decidir.
El cambio más evidente: la pantalla
Lo que más se manifiesta de la nueva versión salta a la vista en cuanto la enciendes; la consola clásica viene con un panel LCD de 6,2 pulgadas, mientras que el modelo OLED hace el salto a una pantalla amplia de 7 pulgadas. Aunque el tamaño físico del dispositivo apenas varía, la reducción drástica de los marcos negros consigue una mayor inmersión.
La tecnología empleada supone un punto de inflexión, ya que los píxeles se iluminan de forma independiente al emplear diodos orgánicos. Esto se traduce en colores sumamente vibrantes, un contraste espectacular y en negros puros. Explorar mundos oscuros es una experiencia visual superior, y el panel cuenta con un nivel de brillo que hace más cómodo jugar en exteriores.
Almacenamiento, audio y una base renovada
Otro punto en el que hay diferencias de importancia es el espacio interno; y es que la versión clásica quedaba algo escasa con sus 32 GB, que se llenaban rápidamente al descargar juegos pesados de la eShop. No obstante, la versión OLED soluciona esto, duplicando la capacidad a 64 GB de fábrica. Aunque es recomendable seguir utilizando una tarjeta microSD, este aumento inicial te da mucho más espacio para maniobrar.
También se ha renovado la parte sonora, puesto que los altavoces ofrecen un sonido optimizado, mucho más claro y nítido. Y si prefieres jugar en la tele, el dock cuenta con puerto Ethernet integrado. Atrás quedaron los días de depender exclusivamente del Wi-Fi; ahora disfrutarás del multijugador competitivo con una conexión estable.
Ergonomía y un soporte a la altura
Quienes han usado el modelo original en modo sobremesa conocen la frustración que genera la endeble pestaña trasera. Y la compañía escuchó las sugerencias de los usuarios y se dedicó a realizar un rediseño total de este elemento.
Ahora se añade un soporte ancho y sólido que ocupa casi todo el fondo; además, es totalmente ajustable, lo que te permite encontrar el ángulo de visión perfecto para disfrutar de largas sesiones sobre cualquier superficie.
¿Merece la pena el salto?
Las dos consolas comparten las mismas especificaciones internas de hardware, incluyendo el procesador y la resolución (1080p en TV y 720p en portátil). Si a menudo juegas con la consola conectada al televisor, la versión estándar sigue cumpliendo sobradamente su función.
No obstante, si amas el modo portátil y llevas tus aventuras a todas partes, las increíbles mejoras visuales, el audio nítido y el almacenamiento extra justifican plenamente la inversión. Tanto si eres fan de Zelda como de Mario, la experiencia mejora enormemente si la sostienes entre tus manos, por lo que la decisión dependerá de tu estilo como gamer.