La futura PlayStation 6 podría llegar más tarde de lo previsto y con especificaciones ajustadas. El principal obstáculo es la persistente escasez de componentes de memoria y los elevados precios del mercado. Para evitar que el precio de venta al público sea prohibitivo, Sony estaría evaluando realizar recortes estratégicos en el hardware.
Según el conocido filtrador de AMD, KeplerL2, la empresa podría verse obligada a reducir el bus de memoria y la cantidad de RAM del sistema para mantener la competitividad. Una de las opciones sobre la mesa sería limitar el bus de memoria a 128 bits y la VRAM a 24 GB, lo que permitiría un ahorro aproximado de 60 dólares por unidad en costes de materiales y mejoraría el rendimiento de fabricación de los procesadores (SoC) al permitir el uso de chips con defectos menores en el controlador de memoria.
Aunque reducir las especificaciones podría parecer contraproducente para una consola de nueva generación, los expertos sugieren que los desarrolladores preferirían tener 24 GB de RAM con un rendimiento ligeramente inferior que una cantidad menor de memoria. El filtrador KeplerL2 señala que mantener el almacenamiento SSD en 1 TB es otro de los recortes lógicos para no encarecer el producto. No obstante, existe el riesgo de que, si el sistema se ve demasiado limitado técnicamente, los actuales usuarios de PS5 encuentren pocos incentivos para actualizar sus equipos en el futuro.










