La película independiente OBSESSION ha superado oficialmente la marca de los 300 millones de dólares en la taquilla mundial, consolidándose como el éxito más rentable del año y un fenómeno de masas imprevisto para las grandes distribuidoras.
La verdadera hazaña de este largometraje no radica únicamente en la espectacular cifra bruta alcanzada, sino en su ridículo margen de beneficio. Producida con un presupuesto microbásico de apenas 750.000 dólares, la cinta ha logrado recaudar más de 400 veces su coste de producción original. Este asombroso rendimiento comercial la sitúa de inmediato en el selecto Olimpo de las producciones hiperrentables de la historia del séptimo arte, emulando los pasos de clásicos del cine de bajo presupuesto como El proyecto de la bruja de Blair o Paranormal Activity.
Gran parte de este arrollador éxito recae sobre los hombros de su actriz protagonista, Inde Navarrete, cuya magnética y visceral actuación ha dejado sin palabras tanto a la crítica especializada como al público general.
Su interpretación es de una intensidad tan desbordante que en Hollywood ya ha comenzado a sonar con fuerza una campaña popular que exige una nominación al Oscar para la joven intérprete. Lo más curioso de este meteórico ascenso al estrellato cinematográfico es el trasfondo de Navarrete, quien antes de dar el gran salto a la gran pantalla dedicaba gran parte de su tiempo al mundo del gaming, pasando largas horas haciendo streming de Call of Duty, una faceta competitiva que, según ha confesado en entrevistas recientes, le ayudó a canalizar la adrenalina y la concentración necesarias para este exigente papel.










