Microsoft ha reconocido internamente que Windows 11 presenta deficiencias de rendimiento frente a sistemas especializados como SteamOS, especialmente en el sector de los PC consolizados portátiles. En estas plataformas, el sistema operativo de Valve ofrece mejor rendimiento, lo que ha llevado a la compañía de Redmond a elaborar un plan estratégico para revertir la situación.
Bajo el nombre en clave K2, Microsoft busca igualar la eficiencia de su competencia y solucionar los problemas que lastran la experiencia del usuario convencional en Windows 11.
Según Windows Central la compañía admite una pérdida de agilidad en áreas críticas como el Explorador de archivos, los menús del sistema y el rendimiento en videojuegos. Para atajar esto, el plan K2 se organiza en torno a cuatro pilares fundamentales: rendimiento, fiabilidad, comunidad y pulido general del software, con el objetivo de devolver la eficiencia al sistema operativo.
Según portavoces del equipo, la intención es que los usuarios vuelvan a sentir orgullo al utilizar Windows, eliminando la percepción de un sistema pesado o inconsistente.
El plan pone un énfasis especial en la reconstrucción del pilar comunitario a través del programa Windows Insider, con el objetivo de que los usuarios más expertos de Windows vuelvan a sentir que su opinión influye de verdad en el desarrollo de nuevas funciones y en las decisiones del equipo. K2 no tiene fecha de finalización, se percibe como una cultura de trabajo que Microsoft quiere mantener indefinidamente sobre Windows 11.
Con estas actualizaciones importantes previstas para un futuro cercano, la compañía espera no solo mejorar la experiencia en ordenadores de sobremesa, sino también ofrecer un sistema competitivo para la creciente industria de las consolas portátiles.










