He probado muchos juegos de rol táctico, la mayoría centrados en temas serios. Sin embargo, Demons’ Night Fever juega en una liga diferente: la del absurdo, el humor negro y el odio a la humanidad y a todo lo que representa. Producido por Sohei Niikawa, conocido por su trabajo en Disgaea, este título es una parodia en sí mismo. Aquí no existe el apego por nada ni por nadie, y nunca mejor dicho, ya que esto forma parte del encanto del juego.
Plataforma: PlayStation 5
Desarrollador: SuperNiche y Drecom
Publisher: Arc System Works
Productor: Sohei Niikawa
Género: RPG táctico / Estrategia
Fecha de lanzamiento: 22 de octubre de 2026
Puntuación: 7/10
Este review fue realizado en PS5 con un código proporcionado por Arc System Works.
Historia y humor negro

Al igual de lo extraña que es su premisa, lo es su historia. Giga Super Death es un demonio, considerado el más malvado del universo. Su plan maestro de eliminar a Dios fracasa cuando es traicionado y convertido en una versión bebé de sí mismo. Sin embargo, tenía un plan de contingencia por si algo salía mal: activar el programa de resurrección Demons’ Night Fever.
Para ello se vale de la ayuda de Kyoshiro Katanaka, o como él mismo se hace llamar, Killshiro, un joven empleado que odia a todo el mundo y que una vez juró matar a todo aquel que no le cayera bien. El objetivo es devolverle los poderes a Giga Super Death y, de paso, alcanzar la dominación total de la Tierra.
De la trama, lo más destacable es el sentido del humor, que genera muchas situaciones cómicas. La mayoría de los chistes giran en torno a cuánto odia Killshiro a la humanidad y a su vida antes de convertirse en un esbirro del Diablo. No es la historia más elaborada, pero entretiene.
Combate táctico y explotación de peones

Demons’ Night Fever es un RPG táctico atípico. Primero, no somos los buenos, sino los malos. Segundo, no manejamos directamente a los aliados, sino solamente a Killshiro. Tercero, nuestros aliados, llamados peones, son totalmente prescindibles, y el juego deja esto claro desde el principio.
Cada unidad puede ser cruelmente sacrificada mediante la mecánica de Explotación de peones. Las acciones van desde explotarlos para dañar enemigos y recuperar salud hasta intercambiar posiciones mediante la teletransportación y levantar altares que mejoran nuestras estadísticas. Todos los miembros reclutables tienen un alcance determinado en casillas, lo que define la distancia a la que puede afectar una acción concreta.

Todos los aliados son controlados por la inteligencia artificial. Esto tiene sentido si tomamos en cuenta la falta de apego de Giga Super Death por los demás y su creencia de que los peones no son leales. Pero no debemos preocuparnos demasiado, ya que resucitarán al terminar las batallas para servir otro día y regresar mucho más fuertes.
Los peones tienen roles definidos, como atacantes a corta y larga distancia, unidades de apoyo y tanques, entre otros. De nosotros dependerá cómo y cuándo utilizarlos. Podemos seleccionarlos manualmente o dejar que la CPU decida qué acciones considera oportunas.
Gestión y límite de 30 días

El juego se divide en capítulos, cada uno con un límite de 30 días para alcanzar un objetivo principal. Si no cumplimos el plazo asignado, debemos reiniciar el capítulo desde el principio, lo cual puede resultar frustrante si no nos preparamos adecuadamente.
Esta mecánica viene acompañada de un sistema de gestión en el que debemos prepararnos para cumplir el plazo, ya sea reclutando más peones, mejorando nuestras estadísticas o consiguiendo objetos utilizables, entre otras opciones. Sin embargo, debemos saber qué atributos mejorar, ya que pueden hacer falta para completar el objetivo dentro del tiempo límite.
Cada acción realizada nos proporciona Puntos de Maldad, que sirven para canjear mejoras de habilidades, además de permitirnos iniciar enfrentamientos intermedios durante esos 30 días.
Dificultad y problemas de la inteligencia artificial

El juego no es nada indulgente con el jugador y la curva de dificultad es muy pronunciada, sobre todo al inicio. Perder fases hace que entremos en un bucle de prueba y error hasta tener armado el equipo perfecto. Tampoco ayuda que los mejores peones se obtengan en buena medida gracias al azar, lo que nos hace depender demasiado de la suerte.
Otro problema es que, al no poder manejar directamente a los aliados, estos pueden ponerse en situaciones comprometedoras, como colocarse al alcance de los ataques enemigos. Esto resulta especialmente molesto en un juego donde cada movimiento puede determinar el resultado de un enfrentamiento y el tiempo disponible para completar el capítulo.
Gráficos y sonido
Gráficamente, Demons’ Night Fever viene con un estilo artístico inspirado en el anime que funciona. Aunque, eso sí, tiene el aspecto de un título para móviles. El diseño de los personajes es superdeformed, lo que encaja con el humor característico del juego.
En cuanto a los menús, tienen un estilo muy llamativo y colorido, aunque en algunos aspectos pueden llegar a confundir al jugador.
La banda sonora va en consonancia con el estilo caricaturesco de la propuesta, con temas que recuerdan mucho a una caricatura de sábado por la mañana. El juego viene doblado al inglés y al japonés, con textos en inglés.
Veredicto
Demons’ Night Fever es un RPG táctico que apuesta por una propuesta poco tradicional, cargada de humor negro, situaciones absurdas y mecánicas que nos ponen en la piel del villano de la historia. A diferencia de otros juegos del género, aquí la premisa principal es la posibilidad de sacrificar nuestros peones para obtener ventajas estratégicas, además de gestionar recursos y tomar decisiones durante los 30 días de cada capítulo.
Aunque su historia no es especialmente profunda, el humor y las situaciones que plantea consiguen mantener el interés. Eso sí, debemos tener un buen nivel de inglés para seguir adecuadamente los diálogos.
Sin embargo, su elevada dificultad termina convirtiéndose en uno de sus mayores obstáculos. La inteligencia artificial de nuestros aliados y la necesidad de repetir enfrentamientos hasta encontrar una estrategia que funcione pueden transformar el desafío en frustración.
Su estilo artístico inspirado en el anime y una banda sonora caricaturesca acompañan adecuadamente esta aventura protagonizada por personajes tan desagradables como divertidos. No es un mal RPG táctico, solo algo diferente.
Si te interesa conocer otra propuesta de RPG táctico con humor absurdo, puedes leer nuestro análisis de Disgaea 1 Complete y Disgaea 6 Complete.




















