El género de simulación social nunca pasa de moda para aquellos jugadores que buscan experiencias más relajadas. En Nintendo Switch tenemos varios exponentes que lo demuestran como Animal Crossing: New Horizons y más recientemente, Pokémon Pokopia. Sin embargo, Tomodachi Life: Living the Dream, da un giro interesante al apostar por el humor absurdo y basar su propuesta en las interacciones entre habitantes.
Esta es la tercera entrega de esta franquicia que naciera en Nintendo DS y 3DS para Japòn, de cuando Ninty experimentaba con fórmulas únicas que aprovechaban las características de cada hardware. Aquí debemos gestionar toda una isla en plan Dios en la que hasta 70 habitantes Mii deben convivir de todas las maneras posibles.
Bienvenidos a la isla de ensueño

En Tomodachi Life: Living the Dream iniciamos en una isla desierta que poco a poco se irà llenando de habitantes Mii creando a nuestros avatares con un simpatico pero sencillo editor. Ya sea nuestra contraparte virtual, un personaje conocido, una estrella de la vida real, o quien queramos irán llegando e manera paulatina a nuestra isla. El juego tiene un esquema similar a Animal Crossing en el que los días y las horas son las mismas que en la vida real.
El truco aquí como interactúan entre ellos por la personalidad que muestra cada uno. Esto se define por medio de otro editor de personalidad que indica si somos soñadores, idealistas, flemáticos, entre otros tipos de personalidad. Una vez definidos los Mii podrán entablar amistad, enamorarse, casarse, pelearse, tener familia, entre otras interacciones sociales reales.

Luego de tener cierta cantidad de habitantes, los Mii podrán realizar varias actividades como conversar, discutir, compartir, pedir ver a un personaje especifico, etc. Como buen dios misericordioso, debemos atender sus necesidades en forma de proporcionar comida, ropa y otras necesidades básicas. El gancho aquí es ver como los Mii se desenvuelven de manera natural ya sea escuchando lo que conversan, como realizan una actividad y los comentarios que emiten.
A medida que avanzamos, iremos desbloqueando nuevos objetos, actividades, tiendas y cosas por hacer. Si en caso de no saber que hacer a continuación, los habitantes nos sugerirán que cosas podemos hacer con ellos. Por lo que mientras más miembros tenga nuestra isla, más actividades por realizar tendremos.
Una isla personalizable

Cada tarea realizada, nos otorga Puntos de Felicidad que nos otorga un deseo en la Fuente de la ciudad. Pueden ser nuevos objetos que regalar, comida, tesoros, ropa, etc. También, dichos puntos se pueden obtener mediante los distintos minijuegos en los que participamos a petición de los propios Mii: podemos ayudar a recuperarse de un espasmo muscular o un ataque de hipo. Lo curioso aquí es lo absurdo de cada situación y las risas que nos podemos llevar.
El juego permite personalizar ciertos aspectos tanto de la isla como de los propios habitantes. Para empezar tendremos un editor llamado el Urbanizador que permite modificar ciertos aspectos del mobiliario de la isla. También es posible alterar la apariencia de los Mii si algo no nos convence, incluyendo su personalidad.

En el aspecto gráfico, el juego cuenta con un apartado sencillo que va en consonancia con el aspecto de los Mii. El juego corre a 30fps, aunque en Nintendo Switch 2, la cosa sube a unos 40fps, pero poco más que destacar.
En cuanto a la banda sonora, el juego cuenta con temas animados y divertidos, sin ninguno que desentone o aburra. Pero lo más llamativo son las voces de los Mii, las cuales suenan a esos programas de generación de voces de la década pasada. Suenan monótonas pero de alguna manera muy graciosas. Incluso, los nombres que les pongamos los pronunciarán tal cual, y si no nos convence, podemos modificar su pronunciación.
Veredicto
Tomodachi Life: Living the Dream es una propuesta dentro del género de simulación social, que apuesta por el humor absurdo y las interacciones impredecibles entre avatares. Cuenta con dinámicas como evolución orgánica de las relaciones entre Mii, minijuegos divertidos y situaciones hilarantes, que les encantará a los amantes del género. Sin embargo, el juego tiene ciertas limitaciones, como un apartado gráfico modesto, una progresión algo repetitiva a largo plazo y mecánicas que, aunque entretenidas, pueden quedarse cortas en profundidad. Aun así, su encanto radica en lo sencillo de su propuesta y en lo impredecible de cada interacción.
Nota: Este review fue realizado en Nintendo Switch 2 y el código fue cedido gracias a Nintendo.










