Después de conocerse que YouTube ha eliminado por completo y de forma silenciosa el botón de «No me gusta» (Dislike) en su formato de vídeos cortos Shorts, la indignación de los usuarios no se ha hecho esperar.
La plataforma de Google ha tomado por sorpresa a millones de usuarios globales que, al notar la repentina ausencia de esta clásica función interactiva durante las últimas semanas, pensaron inicialmente que se trataba de un simple fallo de la aplicación, descubriendo ahora que es un cambio definitivo.
Ante el desconcierto generalizado, el equipo oficial de TeamYouTube ha tenido que confirmar la noticia públicamente a través de la red social X. La compañía de vídeo argumenta que la retirada del botón busca optimizar el algoritmo de recomendaciones, alegando que la opción de «dislike» se solapaba con herramientas de control más directas como «No me interesa».
Sin embargo, esta sorpresiva justificación no ha hecho más que encender los ánimos de creadores y espectadores, quienes acusan de forma unánime a la plataforma de censurar la opinión del público y de proteger el contenido engañoso de baja calidad de forma unilateral.
Con esta polémica decisión, YouTube pone fin a una herramienta histórica de retroalimentación, obligando a los usuarios a adaptarse a un nuevo ecosistema de consumo mucho más controlado.
