Un estudio con 471,346 participantes del UK Biobank encontrĂł que el uso frecuente de videojuegos de computadora se asocia con un 19 % menos de riesgo de demencia. Los resultados se publicaron en Alzheimer’s Research & Therapy y muestran mejoras en memoria y tiempo de reacciĂłn.
Un estudio prospectivo realizado sobre una muestra de 471,346 participantes del UK Biobank revelĂł que el uso frecuente de videojuegos de computadora está asociado con un 19 % menos de riesgo de desarrollar demencia. Los hallazgos, publicados en la revista cientĂfica Alzheimer’s Research & Therapy, destacan además que los jugadores frecuentes obtuvieron mejores resultados en evaluaciones de memoria prospectiva, tiempo de reacciĂłn, inteligencia fluida y memoria numĂ©rica, presentando a su vez un mayor volumen de sustancia gris en el hipocampo.
CĂłmo se analizĂł la relaciĂłn causal
Para analizar la naturaleza de esta relación, el equipo de investigación empleó el método de aleatorización mendeliana (MR), utilizando variantes genéticas asociadas al comportamiento de juego para evaluar la causalidad. Las proyecciones genéticas reforzaron la hipótesis de que el hábito de jugar contribuye a reducir el riesgo de demencia, lo que sugiere que los beneficios observados no se explican únicamente por un sesgo en el que las personas con mejor salud inicial o mayor capacidad cognitiva tiendan a jugar más.
¿Qué exige el cerebro al jugar y qué limitaciones tiene el estudio?
«El acto de jugar exige una actividad cerebral simultánea y compleja que involucra la atención, el tiempo de reacción, el procesamiento espacial, la memoria de trabajo, la toma de decisiones y la coordinación motora. Aunque la aleatorización mendeliana ayuda a mitigar variables de confusión, los autores enfatizan que los resultados no constituyen una prueba definitiva de que usar un mando prevenga la demencia, recordando además que el estudio estuvo limitado a participantes británicos de origen blanco dentro de la cohorte del UK Biobank».
La hipĂłtesis de la reserva cognitiva
Los resultados respaldan la hipĂłtesis de la reserva cognitiva y el concepto de neuroplasticidad en adultos, sugiriendo que las actividades digitales interactivas que requieren un esfuerzo sensorio-motor continuo ejercen un estĂmulo protector sobre las estructuras cerebrales clave vinculadas a la memoria.
