La nueva película de Street Fighter arrancó con un 39% de aprobación en Rotten Tomatoes. Se sitúa entre las adaptaciones de videojuegos peor valoradas de la última década, cerca de Warcraft (29%) y Borderlands (10%). La crítica apunta a un final abrupto que prepara una secuela.
La nueva adaptación cinematográfica de Street Fighter ha iniciado su recorrido en las salas de cine envuelta en valoraciones negativas por parte de la prensa especializada. El embargo de críticas se levantó a pocas horas del estreno oficial de la película. Ahora, la producción acumula una puntuación del 39% de aprobación en el portal Rotten Tomatoes. El resultado sitúa a la película entre las adaptaciones de videojuegos peor valoradas de la última década. Se aproxima a registros desfavorables como los de Warcraft en 2016 (29%) o Borderlands en 2024 (10%).
El contraste con Resident Evil
Existen éxitos recientes en el sector que han logrado el respaldo de la crítica, como la reciente adaptación de Resident Evil con un 95% de aprobación. En cambio, la propuesta de Street Fighter apuesta por una interpretación cómica y exagerada fiel al tono de los juegos de Capcom. Sin embargo, la estrategia de mantener el embargo de reseñas hasta el mismo día del debut comercial sugería ciertas reservas por parte de la distribuidora sobre la recepción mediática. Se trata de una táctica similar a la empleada en otros estrenos recientes, orientada a proteger la recaudación inicial de taquilla.
Las críticas más repetidas
Entre las objeciones más recurrentes en las reseñas de los analistas destaca la estructura narrativa del largometraje. Los críticos señalan que concluye de forma abrupta y prioriza la preparación de una secuela en lugar de ofrecer un desenlace. La viabilidad de una futura franquicia cinematográfica dependerá del rendimiento en taquilla. El film deberá rentabilizar un presupuesto de producción estimado en 80 millones de dólares para aspirar a tener una secuela, o terminar siendo otro fracaso en las adaptaciones de videojuegos.
