La reciente revelación de Kylie Jenner sobre su pasión por The Legend of Zelda: Breath of the Wild ha desatado una intensa ola de críticas en redes sociales por parte de sectores de la comunidad de jugadores.
A pesar de que la empresaria demostró un conocimiento detallado de la trama, mencionando elementos clave como las Bestias Divinas, la Gran Calamidad y la compleja relación entre Link y Zelda, muchos usuarios en plataformas como X han cuestionado la autenticidad de su afición. Los detractores aseguran que Jenner no es una «jugadora real» y sugieren que su interés es una fachada o una influencia directa de su entorno cercano.
La polémica se intensificó debido a que Jenner cometió ligeros errores terminológicos durante una entrevista, en gran medida influenciada por un productor que llamó erróneamente al villano «Gandorf». Este desliz fue utilizado por los críticos para invalidar las «horas y días» que la celebridad afirma haber invertido en el título de Nintendo. Incluso han surgido teorías que atribuyen su pasatiempo a su pareja, Timothée Chalamet, ignorando el hecho de que Jenner ha estado vinculada a la industria digital desde 2016 a través de sus propios proyectos de videojuegos móviles.
A pesar del rechazo de los sectores más radicales, una parte de la audiencia ha salido en su defensa, celebrando que figuras de su relevancia compartan el gusto por sagas clásicas de rol. Los defensores argumentan que el estilo de vida de Jenner, con frecuentes viajes de larga distancia, es propicio para el uso de consolas portátiles y que el elitismo en el mundo del gaming solo sirve para alejar a nuevos entusiastas de franquicias tan icónicas como The Legend of Zelda.
