Es difícil pensar que Final Fantasy VII de 1997 fue el juego por el que la antigua SquareSoft y Nintendo rompieron una fructífera relación en los 90. Hoy día eso es cosa del pasado, como pudimos ver con el lanzamiento a principios de año a Final Fantasy VII Remake para la segunda híbrida de Nintendo. Con la nueva política de Square Enix de llevar los antiguos exclusivos de PlayStation a más plataformas, era obvio que el siguiente paso sería Final Fantasy VII Rebirth.
Aunque no tuve la oportunidad de probar la primera parte del remake para Nintendo Switch 2, sí lo hice para Xbox Series X, por lo que pueden leer nuestro respectivo review AQUÍ. Como de costumbre, en este análisis en particular me centraré en los aspectos técnicos de la consola de la Gran N, para el análisis correspondiente a la versión de PS5, pueden leer AQUÍ.
Remake expandido

Rebirth, fue una expansión ampliada de lo que pudimos ver en Final Fantasy VII Remake. Aquí tendremos a Cloud y sus compañía explorando las fronteras más allá de Midgar hacia un mundo mucho más amplio, explorable y lleno de actividades por realizar. La trama continúa la persecución de Sephiroth, cuya sombra todavía pesa en las vidas de los protagonistas, sobre todo de Cloud.
Uno de los puntos fuertes de la historia es como se profundiza en las relaciones entre los personajes principales. Se da más importancia al desarrollo de sus historias particulares y la relación entre ellos. Como es de esperar, se introducen cambios y giros argumentales respecto al juego original de 1997, generando así nuevas incógnitas y posibles conexiones para la tercera parte de esta trilogía.

En lo que respecta a la jugabilidad, el título toma un giro hacia una estructura de mundo abierto con múltiples regiones, actividades secundarias (demasiadas, para mi gusto) y una gran cantidad de contenido opcional. El sistema de combate mejora lo visto en el Remake, añadiendo nuevas mecánicas como la cooperación, vínculos y sinergias entre personajes muy interesantes. En cuanto a la exploración, cada región tiene una serie de actividades clave que sirven para conocer en profundidad el mundo que se nos presenta.
Como suele suceder en versiones de este tipo, se vuelve a incluir las opciones de partida con personajes reforzados que tuvo el primer Remake en otros sistemas. Ahora optamos por iniciar con personajes de nivel 65, lo que permite avanzar en la historia a velocidades menos restrictivas. Sin embargo, las armas más poderosas se deben conseguir avanzando en la aventura.
Todo es cuestión de sacrificios

A nivel gráfico, Rebirth ofrece escenarios mucho más variados y abiertos que los vistos en Midgar en el primer juego. El título es uno de los que explotan las capacidades técnicas de la consola, y en Switch 2 no es la excepción. Pero la pregunta aquí es ¿Cómo maneja Nintendo Switch 2 este portento gráfico? Final Fantasy VII Rebirth, solo corre a 30fps estables a una resolución de 2K en modo Dock, 1080p en modo portátil, que podría parecer poco, pero no lo es. Aguanta bastante bien el estrés gráfico, aun con muchos elementos en pantalla.
Esta es una decisión tomada para priorizar la fidelidad gráfica, además de ser uno de los sacrificios que se tuvieron que realizar para entregar el juego en las mejores condiciones sin que se nos quema la consola. Generalmente, se ve bien aunque con algunos matices, como carga de texturas de escenario más lentas y distancia de dibujado más reducida. Sin embargo, el modelado de personajes es bastante fiel, y detalles como las pupilas de los ojos de los personajes son perfectamente apreciables.
Veredicto
Final Fantasy VII Rebirth demuestra que, a pesar de los sacrificios técnicos realizados en Nintendo Switch 2, sigue siendo un título a tomar en cuenta, sobre todo si disfrutamos del primer remake. Técnicamente, corre a 30 fotogramas por segundo estables y la resolución a 1080p, lo que asegura que disfrutemos de esta aventura en las mejores condiciones posibles. Aunque hay ciertas limitaciones como carga más lenta de texturas, una distancia de dibujado reducida y tiempos de carga . Lo más importante es que la calidad artística, el excelente modelado de personajes y la magnitud del mundo permanecen intactos, consolidando esta versión como una excelente forma de disfrutar una de las mejores entregas modernas de la saga Final Fantasy.
Nota: Este review fue realizado para Nintendo Switch 2 y el código fue cedido gracia a Square Enix.








