Dune: Awakening Review

Dune es una de esas obras que trascienden más allá de los libros, y se convierte en un fenómeno de la cultura popular. En la industria de los videojuegos, no ha sido la excepción. Tras un lanzamiento para PC que se puede considerar exitoso para los estándares de hoy día, Dune: Awakening da el salto a consolas con una versión que mejora algunos de los aspectos flojos de la versión pecetera.

Seré sincero, hasta ahora no he leído los libros, no había probado un juego de la franquicia, pero sí he visto las películas. Lo que he visto me ha gustado, incluyendo parte de la propuesta de Awakening tipo Conan Exiles de la misma desarrolladora Funcom. De momento sentí el juego accesible, con mecánicas entendibles y progresión justa.

Saludos, Fremen

Dune: Awakening se ubica en un universo alternativo en el que varios acontecimientos importantes nunca tuvieron lugar, por lo que se toman ciertas libertades que encajan muy bien en el lore de los libros. Nos adentramos en la piel de un personaje desconocido cuya misión consiste en viajar al icónico Planeta Arrakis, el cual está siendo objeto de una guerra de guerras entre los Arrakeen contra los Harkonnen. El objetivo del protagonista es encontrar a los Fremen y despertar “el durmiente”.

Pronto la cosa se tuerce y nuestra nave de transporte es derribada, somos rescatados por el enigmático Zantara. Sin embargo, nos damos cuenta que en el planeta, los Sardaukar han establecido una presencia militar para asegurar el suministro de especia, y supervisar como acontece el conflicto. Así, nuestras prioridades cambian y debemos ser uno con el Arrakis.

Aunque la trama no es el fuerte del juego, al menos la ambientación está bien lograda, con un planeta desértico en el que el sol abrazador es una amenaza adicional a los Gusanos de Arena, las tormentas y los hostiles supervivientes. Aquellos que no sean fan de Dune, si ponen la suficiente atención, no se sentirán perdidos a pesar de que el juego menciona muchos términos y sucesos importantes.

Uno con Arrakis

El juego inicia con la creación de nuestro avatar con un sistema de creación de personajes decente. Aquí elegimos entre diferentes fenotipos de personajes, maquillaje, accesorios y marcas corporales. Pero además, nuestros orígenes como el mundo natal, posición social y tu mentor que determina nuestra clase. Esto repercute en algunas habilidades pasivas que tendremos al inicio de la aventura, que tendrán que ver con una u otra vertiente de la jugabilidad a la que eventualmente le daremos uso.

Una vez en el inhóspito desierto, tenemos que tener varias cosas en cuenta. Lo primero es el sistema de sed en la que el agua es el recurso vital que escasea y debemos saber gestionar. El sol es un enemigo más ya que puede provocar insolación y mermar nuestras reservas de agua. Por si fuera poco, está la latente amenaza de los gusanos de arena, los cuales sienten la vibración de nuestros pasos y engullirnos si pasamos mucho tiempo en el desierto abierto. Ni que decir de las constantes tormentas de arena, que se ven a kilómetros de distancia.

Para mitigar estas amenazas debemos obtener recursos como todo juego de supervivencia. Ya sea obteniendo agua de diferentes fuentes como la sangre de los enemigos, o de la flora de rocío. No pasar tanto tiempo en zonas abiertas, y resguardarnos de los peligros del ambiente. Y sobre todo, combatir contra los enemigos.

Una de las características principales de este tipo de juegos es la obtención de recursos. Por el desierto, podemos obtener desde materiales dejados a la buena de Dios, u obtener recursos de cofres o menas de minerales. Con los recursos suficientes, tendremos la posibilidad de crear equipamiento útil para nuestras incursiones.

Inversión en el desierto

El juego propone ir mejorando nuestro personaje, ya sea subiendo de nivel con puntos de habilitad o de investigación, que sirven para las opciones de artesanía. Esto viene de la concepción inicial de los desarrolladores de hacer del juego un MMO. Por momentos sentí que este juego era más indulgente con aquellos a los que no estamos acostumbrados al género de supervivencia. Aunque los menús y descripciones de los objetos no son los más amigables y nos pueden confundir.

Para que el desierto no acabe con nosotros, debemos entender el sistema de construcción. Será necesario construir un refugio con las mecánicas habituales adaptadas a la obra de Frank Herbert. Y da pie a creaciones realmente impresionantes si sabemos lo que estamos haciendo. Sin embargo, el sistema de construcción es tosco y engorroso, ya que no tiene una opción de hacerlo que no sea controlando al personaje. También, es posible crear y montar vehículos para diferentes funciones. Ya sea las motos de arena para recorridos rápidos por el desierto o ornitópteros en etapas aéreas y avanzadas del juego.

El combate en Awakening es funcional en el mejor de los casos. No es realmente destacable, pero al menos entretiene al combinar combate cuerpo a cuerpo con tiroteos con diferentes armas a distancia. Tenemos la posibilidad de utilizar habilidades activas que iremos desbloqueando a medida que avanzamos y tenemos acceso a diferentes escuelas de combate. Sin embargo, morir tiene repercusiones, como perder parte de nuestros objetos con posibilidad de recuperarlos. Aunque si nos come un gusano de arena, adiós a nuestro inventario.

La vertiente multijugador de Dune: Awakening mejora bastante las sensaciones del juego. Tener a un grupo de amigos sincronizados para la obtención de materiales y recursos, mientras unos defienden, es simplemente genial.

El apartado técnico es lo que se puede esperar de un juego de estas características, sin grandes pretensiones pero funcional. Los modelados de los personajes son correctos aunque un poco rígidos en cuanto a expresiones. Tenemos las opciones de Modo Calidad y Rendimiento, este último en el que mayormente jugué y resultó bastante estable. Tiene algunos efectos geniales como las explosiones de arena que provocan los gusanos, o la deformación del terreno por donde estos pasan.

La banda sonora, ha sido compuesta por Knut Avenstroup Haugen y el director de Funcom, Arild Iversen, con la participación de la Chamber Orchestra of London. Se apega al estilo desolado y atmósfera desértica del que hace gala el Planeta Arrakis. Viene doblado en inglés con subtítulos en español.

Veredicto

Dune: Awakening llega a consolas tras su paso por PC, con una versión más que decente que traslada con total acierto la ambientación desoladora de la obra magna de Frank Herbert. Es un juego de supervivencia y mundo abierto, aunque no es perfecto, por lo menos lo sentí más accesibles que otras propuestas del género. Tiene mecánicas engorrosas, el combate es correcto, los menús pueden resultar confusos y el sistema de construcción se siente tosco, mientras que gráficamente tampoco estamos ante un título especialmente impresionante.

Eso si, tiene ideas realmente interesantes como la gestión del agua, el calor, las tormentas y los gusanos de arena. Esto hace que explorar el desierto tenga un componente constante de tensión, mientras que la progresión, la artesanía y la construcción ofrecen suficientes herramientas para desarrollar nuestro personaje y que se sienta que progresamos con cada paso. Aunque la historia no termina de convencer, la propuesta resulta accesible incluso para quienes no están familiarizados con la obra original. El multijugador consigue aumentar sus posibilidades, gracias a su esquema jugable.

Nota: Este review fue realizado para PS5 y el código fue cedido gracias a Funcom.

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SUMARIO

Funcom ha conseguido con Dune: Awakening, una experiencia que aprovecha muy bien las características del Planeta Arrakis y que resulta muy disfrutable cuando se comparte con otros jugadores. No es perfecto, ya que tiene margen de mejora, pero su combinación de supervivencia, exploración y progresión están muy bien conseguidas. Es una propuesta recomendable tanto para los seguidores de Dune como para los amantes de los juegos de supervivencia. Se le puede dar una oportunidad manteniendo las expectativas al margen.

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