Una reciente aparición de la actriz Jenna Ortega en la serie en vídeo «How I Got Here» de la revista Esquire ha desencadenado una amplia ola de comentarios y preocupación entre sus seguidores en redes sociales.
Durante el formato, diseñado para repasar la trayectoria de figuras destacadas en Hollywood, la protagonista de Wednesday abordó los inicios de su carrera como actriz infantil y su evolución profesional, pero gran parte de la conversación digital se centró en su visible cambio físico.
Varios usuarios en redes sociales expresaron su inquietud ante lo que percibieron como una pérdida de peso notable en comparación con sus apariciones del último año. La discusión reavivó el debate sobre los estándares estéticos impuestos en la industria del entretenimiento y las presiones a las que se enfrentan las jóvenes celebridades, provocando comparaciones con debates similares suscitados recientemente en torno a otras figuras públicas como Ariana Grande.
De forma paralela, las declaraciones de la propia actriz durante la entrevista añadieron contexto a la conversación sobre la exigencia en el sector. Ortega reflexionó sobre los hábitos que desarrolló durante sus primeros años de trabajo, admitiendo que en su infancia llegaba a pasar jornadas enteras sin comer ni beber agua por temor a resultar una molestia o interrumpir el ritmo de producción:
«Como niña, estaba tan agradecida y emocionada de estar allí. No pedía ni un sorbo de agua. Pasaba todo el día sin comer ni beber nada porque no quería estorbar a nadie. Tal vez mi error fue no cuidar de mí misma», declaró la actriz.
La actriz se encuentra actualmente inmersa en la preparación de la segunda temporada de Wednesday para Netflix, además de liderar diversos proyectos cinematográficos en desarrollo.
