El reciente y sorpresivo lanzamiento de los ports de Call of Duty: Black Ops y Call of Duty: Black Ops 2 en PlayStation 4 y PlayStation 5 ha trasladado el debate a los laboratorios de análisis técnico. Más allá de las polémicas por su precio o la falta de juego cruzado, el equipo de Digital Foundry ha publicado sus primeras pruebas de rendimiento en hardware moderno, mostrando una sorprendente ventaja técnica para los usuarios de las consolas de Sony en comparación con las de Xbox.
De acuerdo con las mediciones de laboratorio, las versiones nativas para PS4 y PS5 han recibido un tratamiento de reescalado ausente en la competencia, logrando ejecutar ambos títulos clásicos a una resolución estable de 1080p y 60 fotogramas por segundo (1080p60). Este salto cualitativo supera notablemente la experiencia que ofrece Xbox a través de su aclamado programa de retrocompatibilidad; en las consolas de Microsoft, el software sigue limitado a la resolución nativa original de la era de Xbox 360, la cual alcanza unos desactualizados 608p.
A pesar de esta evidente victoria en la nitidez de imagen frente a Xbox, el análisis de Digital Foundry no oculta una profunda decepción respecto al empeño técnico depositado por Activision en este relanzamiento. El descontento principal de los tecnólogos radica en que las entregas no se ejecutan a una resolución 4K nativa en PlayStation 5, algo que habría logrado sin problema.
Adicionalmente, los ingenieros detectaron la ausencia total de filtros de anti-aliasing (suavizado de bordes), lo que provoca que los modelados y escenarios sigan mostrando los dientes de sierra y bordes pixelados típicos de la programación original.
