A pesar de que el lanzamiento de Assassin’s Creed Black Flag Resynced ha sido calificado internamente como un rotundo éxito comercial por parte de Ubisoft, un total de 51 empleados de la filial de Ubisoft Barcelona han sido despedidos.
Según un informe publicado por Insider Gaming, los despidos fueron notificados formalmente el pasado 10 de junio. Varios de los afectados confesaron al medio, bajo anonimato, que la medida de reestructuración se sintió completamente premeditada por la junta directiva, ejecutándose de forma sistemática independientemente del rendimiento comercial o el volumen de reservas que había cosechado el juego. Tan solo unos días después de dar por concluidas todas las tareas de programación y pulido del juego, la división dedicada a la saga en Barcelona fue oficialmente desmantelada.
La gravedad de la situación operativa dentro de la filial va más allá del plano puramente económico. Uno de los desarrolladores despedidos denunció una cultura corporativa degradada que margina sistemáticamente los derechos de la plantilla: «Esto refleja un patrón de constante maltrato, pérdida de talento, salidas forzadas resultantes de la erosión de los derechos de los trabajadores y una cultura de gestión vertical que deja a los empleados sin voz», sentenció el afectado.
Como muestra del drástico cambio de ambiente en el estudio, la dirección de Ubisoft optó por cancelar la gran fiesta oficial de lanzamiento que se había planificado originalmente, sustituyéndola por un frío servicio de catering de bajo coste en las oficinas el mismo día en que se materializaba la salida de los 51 trabajadores.
