Las primeras proyecciones de la prensa especializada han descrito a The Odyssey como una de las obras más deslumbrantes del cine contemporáneo, pero a esto se le suma que la película se enfrenta a una de las campañas de rechazo más agresivas y polarizantes que se recuerden en la trayectoria de Christopher Nolan.
El rotundo aplauso de los especialistas de Hollywood contrasta de forma directa con la hostilidad que inunda las plataformas digitales, donde una facción considerable del público ha declarado la guerra cultural al film, acusándolo de sacrificar la fidelidad mitológica e histórica en favor de las cuotas de diversidad de la industria cinematográfica.
Los críticos describen la película como la «experiencia cinematográfica imprescindible de nuestra generación», «sin aliento, audaz y perfecta», mientras que otros medios la han bautizado poéticamente como «Los Diez Mandamientos de Christopher Nolan» debido a su colosal propuesta de construcción de mundo.
Mientras que el público dice que son solo críticos woke y pagados que repiten lo mismo una y otra vez sin creer nada de lo que publican, a esto se sumó Elon Musk, que amplificó el descontento de la comunidad diciendo: «Chris Nolan profanó a Homero y se arrodilló solo para cumplir con las reglas woke impuestas para ganar un Oscar. Qué gusano».
La industria aguarda con expectación el debut general del próximo 17 de julio para comprobar si el boicot informático logrará asestar un golpe financiero real a la taquilla o si el peso de la firma de Nolan se impondrá sobre la furia de los internautas.
