Como fan de la saga The Legend of Zelda, mi juego favorito de toda la franquicia es The Wind Waker. Lo siento, es una cuestión de gustos. Sin embargo, eso no me impide reconocer que The Legend of Zelda: Ocarina of Time es uno de los mejores juegos de aventura de toda la saga, incluso de la historia de los videojuegos.
Cuando se anunció el remake durante el Nintendo Direct del 9 de junio de este año, se me erizó la piel al escuchar la mítica canción Saria’s Song (una de mis favoritas), con ese tono solemne y emotivo que alternaba silencios puntuales con imágenes del propio juego. A la vez, me surgía una pregunta: ¿sería capaz este remake de superar un juego de por sí casi perfecto? La respuesta corta es que sí, pero especialmente para aquellos que jugaron en aquel lejano otoño-invierno de 1998 la versión original de Nintendo 64 y le guardan un cariño especial.
No tenía dudas de que Nintendo había realizado un trabajo excelente con The Legend of Zelda: Ocarina of Time, pero jugarlo fue como redescubrir un clásico atemporal por primera vez. Claro, no es una copia 1:1, ya que respeta la esencia del original y, a la vez, introduce novedades suficientemente interesantes para darle otra oportunidad, incluso si ya lo habías terminado.
Plataforma: Nintendo Switch 2
Desarrollador: Nintendo
Publisher: Nintendo
Género: Aventura / Acción
Fecha de lanzamiento: 5 de noviembre de 2026
Puntuación: 9.5/10
Este review fue realizado en Nintendo Switch 2 con una copia proporcionada por Nintendo.
Historia y narrativa

Esta es la historia: cierto día, un niño llamado Link, que vive en el Bosque Kokiri, es el único miembro de su pueblo que no cuenta con un hada. Tras ser llamado por el Gran Árbol Deku y recibir a su hada compañera, Navi, Link descubre que Ganondorf, el líder de los Gerudo, planea conquistar el reino de Hyrule y hacerse con la Trifuerza.
Es así como inicia un viaje por el reino de Hyrule para conseguir la Espada Maestra, capaz de combatir la oscuridad. Pero, tras conseguirla, Link queda sellado durante siete años, para luego despertar y encontrar el reino sumido en el caos. Ahora el objetivo es viajar en el tiempo para despertar a los Siete Sabios y poner fin al reinado de terror que ha desatado Ganondorf.
Si bien es cierto que la historia ya la conocemos y mantiene su estructura, se ha ampliado con nuevas escenas cinemáticas, se profundiza en casi todos los personajes y se ofrece contexto a algunos acontecimientos que en el original solo se mencionaban de manera superficial. Definitivamente, es una historia mucho mejor contada que la que tuvimos desde 1998.
Jugabilidad y controles modernizados

A nivel jugable, prácticamente sigue siendo el mismo juego: debemos reunir las tres Piedras Espirituales y, posteriormente, despertar a los Siete Sabios en diferentes mazmorras. También tendremos que conseguir objetos que nos abrirán nuevos caminos, visitar ciudades y pueblos en busca de información o actividades secundarias e ir derrotando a cuantos enemigos se nos crucen por el camino. Sin embargo, ahora contamos con ciertos cambios que hacen la aventura más amena.
Empezamos con el botón de salto, que para mí es uno de los añadidos que más le hacían falta a la aventura de Link por todo Hyrule. Poder controlar el salto hace que las secciones de plataformas sean más llevaderas y, si cometemos un error, es culpa nuestra y no del salto automático de la versión de 1998. También podemos correr al presionar un botón para esas largas caminatas.

Y es aquí donde residen algunos de los cambios mejor valorados: en los controles. Recordemos que en Nintendo 64, la versión que jugué, uno de los enemigos del juego era la falta de un segundo stick para controlar la cámara. Ahora los controles responden de manera fluida y precisa. Así lo demuestran, por ejemplo, los controles giroscópicos para apuntar con el arco o el tirachinas.
El menú de selección se ha cambiado por una versión parecida a la incluida en Breath of the Wild y Tears of the Kingdom. Lo siento mucho más cómodo y me evita cortar el ritmo al tener que entrar al menú de pausa para seleccionar objetos.
Hyrule y sus alrededores

En cuanto al mundo, Hyrule y sus alrededores conservan la misma disposición geográfica general a la que los veteranos estamos acostumbrados. Si bien los asentamientos y las mazmorras se mantienen en sus ubicaciones casi intactos, el mapeado ahora incorpora algunas zonas nuevas y una reestructuración de la topografía del terreno que lo acerca a una llanura más natural.
Los NPC de los pueblos ahora cuentan con rutinas que dependen de la hora del día. De hecho, el paso del tiempo no se detiene al entrar en ningún lugar, ni siquiera al entrar en alguna edificación. Esto implica que ciertas interacciones solo podrán realizarse de día o de noche.
Mazmorras y Coliseo de los Monstruos

Si bien es cierto que se especuló que el remake contaría con nuevas mazmorras, no ha sido así. Sin embargo, se han implementado cambios importantes en su diseño para adaptarlas a los controles modernos. Por ejemplo, el infame Templo del Agua ha sido rediseñado para que resulte menos engorroso (palabras del propio Eiji Aonuma) de lo que fue originalmente.
Como añadido tenemos el Coliseo de los Monstruos, un espacio especial al que podemos acceder desde las camas repartidas por Hyrule. Funciona como una especie de museo donde podemos consultar información sobre los enemigos que hemos derrotado, así como volver a enfrentarnos a algunos de ellos.
A medida que avanzamos en la aventura, se desbloquean tres circuitos en los que debemos hacer frente a una serie de jefes. No aporta grandes cambios a la aventura principal, pero es un añadido curioso para quienes quieran consultar los datos de los enemigos y repetir algunos enfrentamientos.
Combate y enfrentamientos contra jefes

En cuanto al combate, se ha mantenido prácticamente igual, aunque ahora resulta mucho más satisfactorio ejecutar algunos movimientos y eliminar enemigos. Además, los jefes de las mazmorras cuentan con algunos movimientos nuevos, pero básicamente siguen siendo casi los mismos.
Se puede sentir que las cosas son mucho más fáciles ahora, pero yo digo que eso depende de nuestra habilidad a los mandos. Los controles modernos hacen que ciertas acciones sean más precisas, aunque la esencia de los enfrentamientos se mantiene.
Gráficos y rendimiento en Nintendo Switch 2

Gráficamente, The Legend of Zelda: Ocarina of Time es uno de los títulos más vistosos de Nintendo Switch 2. Tanto los escenarios como las texturas y el sistema de iluminación dinámica se ven simplemente hermosos. Detalles como las texturas de la ropa, el reflejo de la luz en algunas superficies y la forma en que reaccionan ciertos elementos a nuestras acciones se ven muy realistas. Los tiempos de carga son prácticamente imperceptibles cuando toca cambiar entre zonas.
El juego pasa de los menos de 30 fps de la versión de Nintendo 64 a unos 60 fps muy estables en todo momento. Además, es compatible con VRR en televisores compatibles. También destacan detalles como el agua, la vegetación, la niebla en las mazmorras y los efectos de partículas, que dan fe del excelente trabajo de Nintendo con el remake.
Lo que sí puede chocar un poco son los diseños de los personajes, que se sienten como figuras caricaturescas frente a unos entornos realistas. Pero no dejan de ser encantadores y ahora resultan mucho más expresivos.
Banda sonora y doblaje

Uno de los aspectos más sobresalientes del juego original fue su banda sonora, y aquí no es la excepción. Para empezar, ha sido renovada con arreglos orquestales sinfónicos. Cada melodía, desde la mítica Zelda’s Lullaby hasta la genial y siempre icónica Saria’s Song, está recreada con un cariño por lo clásico impresionante. También los temas de cada asentamiento ahora resultan mucho más memorables.
A diferencia del título de Nintendo 64, las escenas cinemáticas ahora cuentan con doblaje a varios idiomas, incluyendo español latino. Las interpretaciones siguen la línea de los últimos títulos de Zelda y ofrecen un buen nivel de calidad.
Veredicto
Si tengo que definir en una sola frase el remake, sería esta: «El único juego capaz de superar a Ocarina of Time es el propio Ocarina of Time».
Estamos ante un juego que respeta sus raíces sin dejar de incluir mejoras actuales en todos los sentidos. Jugar esta versión es como volver a sentir las mismas sensaciones que nos provocó el juego original en su momento, solo que con mejores valores de producción.
No tiene fallos importantes, ya que es un producto muy redondo. Lo poco que se podría corregir responde a ciertas decisiones de diseño. Como fan de esta legendaria franquicia, este título me ha hecho querer volver a los juegos clásicos que le sucedieron, lo que ya es un logro por sí solo.
Si quieres seguir explorando otras etapas de Hyrule, también puedes leer nuestros review de The Legend of Zelda: Breath of the Wild, The Legend of Zelda: Tears of the Kingdom, The Legend of Zelda: Skyward Sword HD y The Legend of Zelda: Echoes of Wisdom.
