El drástico anuncio de Bungie en el que confirmó la suspensión de las expansiones de Destiny 2 y fijó su última actualización para el 9 de junio, provocó un terremoto de opiniones. Entre las voces más críticas destaca la de Chet Faliszek, veterano exguionista de Valve (Portal, Left 4 Dead), quien expresó su profunda preocupación por el futuro del estudio bajo el paraguas de Sony.
Faliszek detalló que el inminente cese de contenido anula la necesidad de mantener a un equipo masivo de ingenieros activos, una reducción operativa que, sumada a la confirmación de que Destiny 3 no está en desarrollo, abre la puerta a una inminente oleada de despidos. La raíz del problema radica en el fracaso de los proyectos alternativos que debían sostener la estructura económica tras su adquisición por parte de Sony.
Faliszek sugirió que la gigante japonesa ha perdido el entusiasmo en la desarrolladora. «Sony compró Bungie por sus juegos multijugador… Creo que a Sony ya no le importa, ¿verdad?», sentenció.
Para el creativo, las opciones de supervivencia de la empresa se reducen de forma drástica, pues los grandes editores actuales están obsesionados con financiar proyectos eternos como Counter-Strike. Ante las flaquezas del último ecosistema de Bungie, Sony duda de la viabilidad de sus ideas, dejando al estudio en una senda sin una salida fácil.
