La tensión en Ubisoft ha alcanzado un punto crítico tras la petición formal de dimisión de su CEO y cofundador, Yves Guillemot.
Tras una reestructuración masiva que incluyó la cancelación de proyectos como el remake de Prince of Persia: The Sands of Time y la división de la compañía en varias “casas creativas”, los empleados expresan sentirse traicionados. A esto se suma el regreso obligatorio a las oficinas, lo que ha incrementado el malestar.
El descontento alcanzó tal nivel que representantes sindicales, como Marc Rutschlé y Chakib Mataoui, pidieron públicamente la renuncia del CEO Yves Guillemot. Según ellos, es imposible reconstruir la confianza de los trabajadores mientras él siga al mando. “Preferiría un directivo en quien pueda confiar, no alguien en quien no tengo ninguna confianza”, declaró Mataoui.
En sus declaraciones, subrayan que, aunque los problemas de Ubisoft no son responsabilidad exclusiva de un solo hombre, Guillemot es quien preside un sistema que prioriza los recortes sobre la creatividad y el bienestar de sus creadores. «Creo que Guillemot debería apartarse en este punto», afirmó Rutschlé, señalando que el nivel de rechazo interno hacia su figura impide cualquier intento de sanar la cultura laboral de la empresa, marcada por escándalos de conducta desde 2020.
Rutschlé recordó que las malas decisiones de la última década —desde los casos de acoso en 2020 hasta la incursión fallida en los NFT— han erosionado la credibilidad de la dirección. Para los sindicatos, Guillemot debería dar un paso al costado si la empresa quiere recuperar estabilidad.
Aunque la renuncia parece poco probable, los empleados advierten que podrían recurrir a huelgas extensas si la situación no cambia.
