Sony parece decidida a romper con el diseño tradicional de los controles de consola. Tras años de evolución con el DualSense y su retroalimentación háptica, una nueva patente revela que la compañía japonesa está explorando un controlador altamente deformable. Este dispositivo no solo permitiría los comandos clásicos, sino que podría ser estrujado, retorcido, pellizcado y moldeado por el jugador para interactuar con el software de formas nunca antes vistas.
Este concepto, detectado por Cheat Happens, evoluciona una idea que Sony ya había explorado hace dos años con un diseño de esferas maleables. En esta ocasión, la arquitectura es mucho más compleja y técnica: el dispositivo presenta una cuadrícula de 25 nodos individuales (organizados en cinco filas de cinco) que pueden elevarse, empujarse o girarse de manera independiente.
La patente detalla cómo este mando podría cambiar radicalmente la forma en que jugamos. A diferencia de un botón estático, estos nodos responden a la manipulación física directa para alterar el mundo virtual.
El documento pone como ejemplo que un jugador podría tirar de un nodo hacia arriba para crear un volcán en el mapa de un juego y luego girarlo para provocar su erupción. Cada uno de los 25 nodos cuenta con sus propios motores de vibración independientes, capaces de simular sensaciones localizadas como disparos, terremotos o texturas específicas.
Como ocurre con todas las patentes tecnológicas, la existencia de este diseño no garantiza que vayamos a verlo en las estanterías junto a una futura PlayStation 6 o una revisión de la PS5 en los próximos años. Sin embargo, confirma que el interés de Sony por la inmersión física va mucho más allá de la vibración tradicional.
