La situación en Rockstar Games se complica, tras los recientes despidos de 34 empleados en Rockstar North que seguian trabajando en el esperado GTA VI, la compañía enfrenta acusaciones de represión sindical y prácticas laborales cuestionables. El conflicto escaló hasta el Parlamento Escocés, donde Ross Greer, del Partido Verde, exigió explicaciones a la directiva, recordando que Rockstar recibe importantes sumas de dinero público a través del programa de alivio fiscal para videojuegos del Reino Unido.
La polémica también llegó al ayuntamiento de Edimburgo, donde se presentó una moción para debatir el caso y solicitar apoyo financiero a los trabajadores despedidos. Incluso el diputado Chris Law, del Partido Nacional Escocés, se sumó a la presión política. Mientras tanto, más de 200 empleados actuales de Rockstar North firmaron una carta abierta exigiendo la reincorporación de sus compañeros, denunciando lo que consideran una táctica para desmantelar el sindicato que estaban organizando.
Rockstar, por su parte, justificó los despidos alegando “falta grave de conducta” y filtraciones en un foro público, supuestamente un servidor privado de Discord. Sin embargo, los informes sugieren que las expulsiones ocurrieron justo después de que los trabajadores pidieran transparencia sobre horas extra y la vuelta obligatoria a la oficina.
El sindicato de videojuegos del Reino Unido (IWGB) ya presentó una demanda contra Rockstar por prácticas antisindicales, mientras el estudio se prepara para el lanzamiento de GTA VI en noviembre de 2026. La tensión no solo es política: dentro de la propia plantilla reina el miedo y la desconfianza hacia la directiva.
Ahora, el mayor enemigo de Rockstar no son los bugs ni las críticas, sino la tormenta laboral y política que amenaza con eclipsar el esperado estreno de GTA VI.
