Remedy y Rockstar confirman el inicio del remake de Max Payne

Remedy Entertainment ha roto su cautela. La compañía finlandesa confirmó que los remakes de Max Payne y Max Payne 2: The Fall of Max Payne han entrado oficialmente en fase de producción completa. El proyecto, desarrollado en colaboración con Rockstar Games, lleva más de 15 meses en pleno desarrollo y cuenta con un equipo dedicado de unos 200 profesionales. La noticia llega en un momento agridulce para el estudio, que atraviesa dificultades financieras tras el sonado fracaso de su primer multijugador, FBC: Firebreak.

Aquí emerge la gran incógnita que divide a la comunidad y a los analistas. Según el modus operandi histórico de Remedy, los juegos permanecen entre uno y dos años en producción plena, seguidos de seis meses de pruebas beta internas. Si el proyecto comenzó esta fase en septiembre de 2024, una ventana a finales de 2026 es técnicamente viable. No obstante, fuentes recientes sugieren que Rockstar, fiel a su hermetismo, prefiere evitar cualquier distracción mediática ante el lanzamiento de GTA VI. Por ello, los rumores más conservadores empujan el estreno a 2027, con un primer tráiler previsto para finales de 2026.

El remake unificará ambas entregas en una sola experiencia. Utilizará el Northlight Engine, el mismo motor gráfico que dio vida a Control y Alan Wake 2. Esto promete no solo una recreación fiel de la Nueva York sombría y nevada, sino también la incorporación de físicas avanzadas y entornos destructibles. Las icónicas viñetas de cómic que narraban la tragedia de Max darán paso a cinemáticas fotorrealistas, aunque el equipo promete conservar la voz en off y el tono de novela negra que definieron la saga.

Aquí reside la paradoja del proyecto. Remedy desarrolla, pero Rockstar controla el marketing y la comunicación. Para bien o para mal, la casa de Grand Theft Auto aplica su legendaria política de secretismo. Markus Mäki, CEO interino de Remedy, asegura que el proyecto «avanza conforme a los hitos establecidos». Sin embargo, los fans llevan años sin ver una sola imagen. La estrategia es clara: nada debe eclipsar al gigante que viene. Y ese gigante se llama GTA VI.

El contexto no puede ser más dramático. Las pérdidas de FBC: Firebreak superaron los 16 millones de dólares, muy lejos de los 2 millones de beneficio esperados. Los ingresos del estudio cayeron un 32% interanual en el tercer trimestre de 2025. Por eso, Max Payne no es solo un proyecto nostálgico: es el ancla financiera que Remedy necesita para alcanzar su objetivo de duplicar ingresos antes de 2027. Mientras Rockstar juega al silencio, el estudio finlandés juega su futuro. Y lo hace con las balas de cámara lenta que un día inventaron para un policía caído en desgracia.

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