Según declaraciones de Joost van Druenen, cofundador de SuperData, y el Dr. Serkan Toto de Kantan Games, la próxima generación de consolas llegará con un incremento de precio de al menos el 50% respecto al lanzamiento de la PS5 y Xbox Series X en 2020. Esto situaría el modelo base de la PlayStation 6 en unos $750 USD, mientras que versiones con mayor almacenamiento o lector de discos podrían rozar los $1,000 USD.
Lo que antes era un entretenimiento masivo y accesible está cambiando rápidamente hacia un mercado de nicho premium.
La causa de este «aumento» tecnológico no es el deseo de las marcas, sino una presión externa insostenible. El auge de la inteligencia artificial ha disparado la demanda y el costo de los componentes semiconductores, a lo que se suman nuevos aranceles comerciales y el incremento en los costos de fabricación global. «Las empresas no quieren subir los precios porque su modelo de negocio depende de vender juegos, pero estamos llegando a un punto donde ya no pueden subsidiar el hardware como antes», explicó van Druenen a GamesRadar.
Este cambio de paradigma se ve respaldado por los movimientos recientes de Sony, que apenas el pasado 27 de marzo confirmó un nuevo aumento de precio para la actual PS5 a nivel mundial.
Para los expertos, el escenario es claro: nos dirigimos a un mundo donde tener la última consola será considerado un «gasto de lujo», similar a la compra de un smartphone de gama ultra alta, alejando a una gran parte de la base de usuarios tradicional que no podrá costear el salto generacional.
