Según las recientes filtraciones del reputado insider de hardware KeplerL2, Sony estaría dispuesta a tomar decisiones drásticas en la configuración física del PS6 para evitar que el precio de venta al público supere la barrera de los 700 dólares.
Según los reportes, fabricar una unidad de PS6 cuesta actualmente unos 760 dólares. Para que el usuario final no pague una cifra exorbitante, Sony presentaría la consola con un SSD Gen5 de 1TB. En lugar de saltar a capacidades mayores, se mantendría este estándar para recortar costos de producción de memoria, apostando en su lugar por una velocidad de transferencia mucho más alta.
Otra novedad importante es el adiós definitivo al lector de discos. Siguiendo la tendencia de la PS5 Pro, la PS6 sería completamente digital de serie. Eliminar la unidad óptica reduce el costo de fabricación y empuja el margen de beneficio hacia la PlayStation Store. Para que el espacio de 1TB sea suficiente en el futuro, el sistema incluiría soporte para la Compresión Neural de Texturas. Esta tecnología de inteligencia artificial permitiría que los juegos ocupen incluso menos espacio que en la generación actual, reduciendo el peso de los archivos sin sacrificar la calidad visual.
La filtración sugiere que, mediante un subsidio razonable, Sony podría fijar el precio de lanzamiento en 699 dólares. Sin embargo, existe la duda de si la empresa se sentirá obligada a perder dinero con cada unidad vendida, ya que la directiva considera que la competencia directa en hardware tradicional ha disminuido.
Este escenario situaría a la PS6 más como un producto de nicho premium que como una consola de consumo masivo, obligando a los jugadores a depender totalmente de la nube y las descargas digitales.
