Según ha desvelado Daniel Ahmad, director de la firma de análisis Niko Partners, Sony ha asumido plenamente que el jugador promedio se pensará dos veces dar el salto a la PlayStation 6 desde el primer día, una realidad que no parece preocupar a la multinacional.
La compañía ha llegado a la conclusión técnica de que las consolas han dejado de ser un producto de mercado masivo accesible por $200 dólares, reorientando su modelo de negocio para enfocarse en jugadores entusiastas (hardcore gamers) dispuestos a pagar sumas mucho más elevadas sin importarles el precio.
Al centralizar la distribución de software de forma exclusiva en la PlayStation Store, Sony eliminará de golpe los costes de manufactura logística y las comisiones de las tiendas minoristas, reteniendo el 100% de los márgenes de beneficio en sus títulos first-party y aumentando su porcentaje en las ventas de terceros. Al asumir que la PS6 tendrá una base de usuarios inicial más pequeña y exclusiva, la firma no teme alienar al público casual o de menor presupuesto que dependía del mercado de segunda mano.
«Sony está terminando con el mercado de segunda mano para el software de PS6, asegurando que todo el software vendido sea de alto margen. Controlarán la licencia en su totalidad y el acceso dependerá exclusivamente de ellos». Dijo Daniel Ahmad, director de Niko Partners.
Esta reestructuración busca, en términos financieros, maximizar el gasto neto por cada usuario activo. Aunque la estrategia implica sacrificar de forma consciente a los consumidores que carecen de conexiones estables a internet o que residen en mercados en desarrollo donde el formato físico sigue siendo el estándar preferente, los analistas técnicos coinciden en que los beneficios de rentabilidad directa compensarán holgadamente la reducción en el volumen de hardware distribuido en los primeros años fiscales de la nueva plataforma.
