Sony ha trazado una nueva hoja de ruta financiera para este 2026 con el objetivo de mitigar los disparados costes de la memoria RAM y otros componentes esenciales, castigando a los usuarios de PlayStation con una alza en los precios de juegos y servicios.
Según los últimos informes de sus reuniones fiscales, Sony planea compensar la inflación tecnológica mediante una mayor monetización de su base de usuarios actual. Para el jugador promedio, esta «monetización de la base instalada» podría significar una subida inminente en las suscripciones de PlayStation Plus, especialmente en los niveles Extra y Premium.
Además, se espera que los precios de los juegos sigan una tendencia al alza y que las ofertas agresivas en la PS Store sean cada vez menos frecuentes. Sony priorizará la venta de complementos (DLC), microtransacciones y servicios de red para proteger sus márgenes de beneficio frente a un hardware que cada vez es más caro de producir.
La industria tecnológica atraviesa una crisis de memoria sin precedentes, provocada por la insaciable demanda de los centros de datos dedicados a la inteligencia artificial. Este fenómeno ha acaparado el suministro global de RAM y SSD, elevando los precios de fabricación a niveles críticos.
Este escenario también ha afectado los planes a largo plazo de la compañía. Diversos reportes sugieren que el lanzamiento de la PlayStation 6 podría retrasarse hasta 2028 o 2029, ya que lanzar una nueva consola con los costes actuales de los componentes sería inviable comercialmente.
