La polémica decisión de Sony de poner fin a la producción de discos físicos para PlayStation a partir de 2028 ha desatado una tormenta en la industria. En un plazo aproximado de 18 meses, los nuevos lanzamientos de la plataforma pasarán a un formato exclusivamente digital, transformando los comercios tradicionales en meros distribuidores de cajas con códigos de descarga y alimentando la teoría de que la futura PlayStation 6 carecerá de lector de fábrica.
Esta drástica reconfiguración de hardware ha provocado una oleada global de indignación que ya se ha materializado en la organización de al menos 15 peticiones ciudadanas a través de la plataforma Change.org para forzar a la corporación japonesa a revertir sus planes.
La campaña de mayor envergadura hasta la fecha está liderada por Jade Pearce, propietaria y directora ejecutiva de la cadena canadiense de tiendas de videojuegos PNP Games. Su iniciativa ha superado rápidamente las 9,000 firmas con una tendencia de crecimiento acelerado. Pearce ha recordado con dureza la ironía histórica que supone esta medida, señalando que en el recordado E3 de 2013, Sony se ganó a toda una generación de usuarios al prometer que, al comprar un juego de PlayStation este se podía prestar, vender o conservar para siempre, burlándose públicamente de las restricciones que Microsoft intentaba imponer en aquel momento.
Pearce advierte sobre la vulnerabilidad del consumidor en los ecosistemas puramente digitales, recordando casos recientes en los que diversas plataformas han eliminado películas compradas de las bibliotecas de los usuarios o retirado juegos de la venta pocas semanas después de su estreno debido a la expiración de derechos.
El movimiento de resistencia cuenta con un respaldo internacional masivo, sumando campañas coordinadas por usuarios de países como Portugal, los Países Bajos, el Reino Unido, Estados Unidos, Dinamarca y Suiza. Aunque Sony posee antecedentes de haber rectificado decisiones polémicas bajo una fuerte presión social, la escala de esta reestructuración de infraestructura hace que la posibilidad técnica de una nueva marcha atrás sea viable.
