La historia de TheRealDuke, un padre que perdió a su hija McKenzie Erin en 2009 a causa de complicaciones cardiacas, ha conmovido a la comunidad de Reddit al revelar cómo el videojuego Pragmata le ha servido de refugio emocional.
Según relató el usuario, su hija falleció a los ocho años tras sufrir una convulsión provocada por una taquicardia supraventricular (SVT). Años después, mientras jugaba con su segunda hija, Ella, ambos notaron un parecido asombroso entre McKenzie y Diana, la androide protagonista del nuevo título de Capcom que se comporta como una niña pequeña. Esta conexión llevó al padre a adquirir el juego completo, describiendo la experiencia como algo «terapéutico para el alma» que le ha permitido conectar con sus recuerdos de una forma profundamente emotiva.
El testimonio de TheRealDuke no solo se volvió viral con miles de votos positivos, sino que también captó la atención directa del director del juego, Cho Yong-hee, quien respondió públicamente agradeciendo al padre por compartir su vivencia. La situación ha generado una ola de apoyo entre los fanáticos de Pragmata, quienes ven en este caso un ejemplo del impacto humano que puede alcanzar la narrativa digital.
A medida que la tecnología de captura de movimiento y la inteligencia artificial avanzan para crear personajes más realistas, surge la duda de si estas herramientas son puentes legítimos para la sanación o si podrían convertirse en muletas emocionales que compliquen la aceptación de la pérdida.
El caso de McKenzie Erin y su «reencarnación» en Diana es, para muchos, una prueba de que los videojuegos han dejado de ser solo entretenimiento para convertirse en espacios de introspección y alivio psicológico.
