El nombramiento de Asha Sharma como sucesora de Phil Spencer en Xbox ha provocado una reacción hostil inmediata en la comunidad. La principal crítica no se centra solo en su origen, sino en su absoluta falta de trayectoria e interés previo en la industria del videojuego.
Usuarios en redes sociales han señalado que Sharma, cuya carrera se ha centrado en la IA y la logística en empresas como Instacart y Meta, carece de la conexión emocional y técnica necesaria para dirigir una marca con 25 años de historia.
Muchos cuestionan que una exdirectiva sin experiencia directa en el desarrollo de software de entretenimiento sea la encargada de dirigir una división que ha sufrido despidos masivos y cierres de estudios.
La preocupación general radica en que Sharma, al ser una especialista en inteligencia artificial, priorice la automatización y la monetización agresiva sobre la jugabilidad y la narrativa. Los jugadores temen que su llegada convierta a Xbox en un ecosistema lleno de «contenido basura generado por IA» en lugar de arte humano.
Sharma ha intentado calmar las aguas prometiendo un compromiso renovado con el hardware de consola y la innovación creativa, asegurando que los juegos seguirán siendo considerados «arte humano» frente al avance de la IA genérica. Sin embargo, el escepticismo persiste entre los jugadores que temen que la identidad de Xbox se diluya en favor de métricas de eficiencia y monetización.
Con el respaldo de Satya Nadella y la promoción de Matt Booty como Director de Contenido, la nueva directiva enfrenta el reto de unificar una comunidad fracturada.
