Kit Ellis, exgerente senior de relaciones públicas de Nintendo, ha salido para explicar por qué las recientes filtraciones del Switch 2 sobre el remake de The Legend of Zelda: Ocarina of Time y el nuevo juego de Star Fox son radicalmente distintos a otros rumores del pasado.
«Puedo prometerles que Nintendo está absolutamente furiosa», afirmó Ellis a través de sus redes sociales. Según el experto, el problema no es que alguien haya adivinado un anuncio 24 horas antes de un evento, sino que alguien ha expuesto la hoja de ruta completa de la empresa para el resto del año y parte del próximo. Para Nintendo, cuyo marketing se apoya casi exclusivamente en el elemento sorpresa para generar picos de ventas y mantener el interés de los accionistas, este nivel de transparencia forzada es «un problema mayor» que podría incluso afectar el valor de sus acciones en la bolsa.
Para una compañía a la que le gusta tener el control total de la información y el impacto emocional de sus Nintendo Direct, las recientes revelaciones de Nate the Hate representan un desastre sin precedentes.
Ellis señala que detener estas filtraciones se convertirá ahora en la prioridad número uno del departamento legal y de seguridad de la gran N. El daño no es solo estético: cuando el público conoce con meses de antelación que un remake de Zelda: Ocarina of Time llegará en Navidad o que el nuevo Mario 3D se retrasa hasta 2027, la capacidad de la empresa para manipular el «hype» y dirigir las conversaciones en redes sociales desaparece por completo.
En Kioto, se espera una respuesta interna contundente para sellar las grietas de su estructura de seguridad.
