En una reciente entrevista con la revista Nintendo Dream, Shigeru Miyamoto admitió que esperaba un trato más amable para Super Mario Galaxy, considerando que la franquicia ya se había asentado en el cine. Sin embargo, la realidad ha sido un duro 43% de aprobación en Rotten Tomatoes, una cifra incluso inferior al 59% que obtuvo la primera película.
Miyamoto no ocultó su sorpresa y calificó la actitud de los críticos como «pasiva» y «contradictoria». Según el creativo japonés, mientras la industria del cine lucha por atraer nuevas audiencias y revitalizarse, los expertos parecen rechazar activamente los esfuerzos de creadores provenientes de otros sectores, como los videojuegos, que están logrando llenar las salas en todo el mundo.
Si bien los críticos no han conectado con la odisea espacial de Mario, el mercado está enviando un mensaje radicalmente distinto. A falta de su estreno en Japón este 24 de abril, la película ya acumula 750 millones de dólares y los analistas proyectan que superará con facilidad la barrera de los 1.200 millones al final de su recorrido comercial.
Miyamoto recordó que, irónicamente, las malas críticas de 2023 sirvieron para generar una conversación global que terminó beneficiando al éxito de la película, creando un efecto de curiosidad entre los fans. En esta ocasión, la historia se repite: mientras la prensa critica la falta de profundidad narrativa, los espectadores celebran la fidelidad visual y el espectáculo de la saga Galaxy, reafirmando que Mario no necesita el beneplácito de la academia para seguir reinando en la taquilla.
