En una reciente entrevista desde las oficinas de Seúl, Taeseok Jang, director del grupo de franquicias de PUBG en Krafton, ha dejado claro que la fórmula del «último hombre en pie» ya no es suficiente por sí sola. Para Jang, la supervivencia de un juego como servicio a largo plazo depende de una estrategia de diversificación agresiva: ofrecer múltiples modos de juego y experiencias que trasciendan los disparos.
«A pesar de estar en una buena posición (PUBG), es necesario tener contenidos diferentes y variados, así como distintos modos de juego para sobrevivir como un servicio a largo plazo», afirmó Jang. Según el directivo, esta no es solo una táctica de PUBG o Fortnite, sino una necesidad existencial para cualquier propiedad intelectual que aspire a mantener su relevancia en el mercado actual de 2026.
Jang dice que hoy el género de disparos es casi un subgénero dentro de las plataformas masivas de Battle Royale. Esta transformación ha llevado a PUBG a experimentar con modos que se alejan de la competencia tradicional, como con marcas como Lamborghini y Balenciaga y alianzas con superestrellas globales como Blackpink.
Aunque el término «metaverso» ha perdido brillo tras los fracasos de empresas como Meta, Jang sostiene que el concepto de «un juego que es también un lugar para pasar el rato» sigue siendo el modelo ganador. Para Krafton, la clave es aceptar que PUBG debe funcionar como un ecosistema donde el jugador tenga siempre algo distinto que hacer, ya sea competir por la victoria, colaborar en misiones contra la IA o simplemente disfrutar de cosméticos exclusivos.
Sin embargo, Jang se mantiene optimista, asegurando que el género sigue teniendo un «fandom único» y que hay espacio para todos siempre que sepan adaptarse. «PUBG está en una posición excelente porque somos capaces de aceptar una base de jugadores masiva», concluyó.
