Según ha denunciado el veterano desarrollador Tyler Glaiel (Mewgenics), juegos como servicio de alto presupuesto como el reciente Highguard o el polémico Concord son vistos por los grandes inversores como apuestas.
Este sistema de «apuestas de alto riesgo» ha cobrado una nueva víctima con el anuncio del cierre de los servidores de Highguard el próximo 14 de marzo. El título, que contaba con el respaldo financiero de Tencent, no logró alcanzar las cifras astronómicas que exigía el mercado de valores, lo que provocó que el gigante asiático retirara su apoyo de forma fulminante.
El cierre repite el patrón de inestabilidad que ya vimos con el cierre prematuro de otros juegos de servicios en vivo que no cumplieron con las irreales expectativas de crecimiento infinito, como Concord, que cerró solo días después de su lanzamiento.
Glaiel advierte que intentar analizar «qué falló» en el diseño o la jugabilidad de Highguard es una pérdida de tiempo. Desde la perspectiva del inversor, no se trata de hacer un buen juego, sino de lanzar suficientes dados hasta que uno muestre el número ganador. El problema reside en que, mientras los accionistas pueden permitirse perder 50 millones varias veces hasta dar con un éxito que cubra todas las pérdidas, los desarrolladores y los estudios no tienen esa red de seguridad.
Mientras la industria siga operando como un casino para accionistas, seguiremos viendo cómo proyectos prometedores son sacrificados.
