Diversas fuentes y reportes especializados del sector, entre ellos informaciones difundidas por Flow Games, han señalado que Grand Theft Auto VI tendrá como objetivo principal los 30 fotogramas por segundo (FPS) en toda la gama de consolas actual, abarcando Xbox Series X, Xbox Series S, PS5 y PS5 Pro.
La decisión técnica dejaría fuera la presencia de un modo rendimiento de 60 FPS durante la ventana de lanzamiento oficial del título. El motivo detrás de esta limitación no responde exclusivamente al apartado gráfico o a la resolución de renderizado, sino a la elevada carga computacional que exigirá a la CPU de cada sistema.
El motor de juego deberá procesar de manera simultánea complejas rutinas de inteligencia artificial para los NPC, sistemas físicos avanzados, densidad poblacional interactiva, cambios meteorológicos y dinámicas de vehículos en el mapa más extenso desarrollado por la compañía hasta la fecha. Incluso en el caso de la PS5 Pro, consola que ofrece una mayor potencia bruta en su arquitectura gráfica (GPU), la CPU mantiene un rendimiento similar al del modelo estándar, convirtiéndose en el principal cuello de botella técnico para sostener tasas de refresco más elevadas.
Ante este escenario, la estrategia de Rockstar Games se enfoca en maximizar la fidelidad visual, la inmersión del entorno y la complejidad simulativa sobre el hardware disponible.
