Google alcanzó un acuerdo de $135 millones tras una demanda que lo acusaba de recopilar información de usuarios de Android sin autorización. Cada usuario afectado podría recibir hasta $100 como compensación.
Según reporta Reuters, el caso se centró en prácticas de seguimiento de datos móviles que, de acuerdo con la demanda, se realizaron sin la transparencia necesaria hacia los consumidores.
El acuerdo busca cerrar un proceso legal que cuestionaba cómo la compañía manejaba la información personal vinculada al uso de dispositivos Android. Aunque Google no admitió culpabilidad, el pago representa un intento de mitigar el impacto reputacional y financiero de la controversia. La demanda sostenía que la empresa aprovechaba su control sobre Android para obtener información valiosa de los usuarios, incluso cuando estos creían que sus opciones de privacidad estaban activadas.
En los últimos años, Google y otras compañías han enfrentado múltiples demandas y sanciones por prácticas similares, lo que refleja un escrutinio cada vez mayor por parte de reguladores y usuarios.
El desenlace de esta demanda refuerza la necesidad de que los gigantes digitales ajusten sus políticas de transparencia, ya que las multas están dejando de ser simples advertencias para convertirse en golpes financieros directos que obligan a replantear la relación entre las aplicaciones y nuestra vida privada.
