Epic Games ha reforzado las medidas de seguridad de Fortnite para combatir el uso de trampas y hacks en PC. A partir de ahora, el juego requerirá que los usuarios tengan activadas funciones como Secure Boot y TPM (Trusted Platform Module) en sus equipos.
Estos ajustes forman parte de un endurecimiento del sistema anti-cheat, que busca garantizar un entorno competitivo más justo. Sin embargo, también implican que algunos jugadores deberán entrar en la configuración de la BIOS de sus computadoras para habilitar estas funciones, lo que podría resultar complicado para quienes no están familiarizados con este tipo de procesos técnicos.
La medida ha generado debate en la comunidad, porque, mientras algunos celebran que Epic esté tomando medidas más estrictas contra los tramposos, otros consideran que estas exigencias podrían excluir a jugadores con hardware más antiguo o que no tengan activadas dichas opciones por defecto.
Con este cambio, Fortnite se suma a la tendencia de títulos competitivos, como Call of Duty Black Ops 7 y Battlefield 6, que apuestan por requisitos técnicos más avanzados para reforzar la seguridad, aunque el reto será mantener el equilibrio entre accesibilidad y protección.
