Aunque no existe ninguna confirmación oficial ni indicios de cambios administrativos reales, un sector de la comunidad está utilizando las redes sociales para solicitar que el veterano periodista y productor, Geoff Keighley, dé un paso al costado en su rol de los Game Awards.
Esto se debe a un presunto trato desigual entre las tres grandes fabricantes de consolas. «Geoffrey continúa mostrando prejuicios negativos hacia Xbox, mientras parece celebrar y dar prioridad a todo lo que proviene de Nintendo y PlayStation», señalan algunos de los comentarios que han circulado en las últimas horas. Estas voces argumentan que la falta de una supuesta neutralidad podría estar afectando la representación de los títulos de Microsoft en las galas y eventos producidos por Keighley.
Además, los «grandes anuncios» que hace Keighley en los premios terminan siendo tachados de muy malos o fracasos, como el caso de Highguard, cuando finalmente son lanzados o simplemente nunca llegan, argumentan otros.
A pesar de que estas acusaciones carecen de pruebas objetivas —considerando que los ganadores de The Game Awards son elegidos por un jurado compuesto por más de 100 medios de comunicación globales—, el debate ha reabierto la conversación sobre la influencia que una sola figura pública debe tener en la premiación de la industria.
Por ahora, Keighley se mantiene enfocado en sus próximos compromisos, pero esta presión mediática subraya la creciente fragmentación de una audiencia que exige una transparencia absoluta en la «celebración» de los Game Awards.
