El veterano desarrollador Marc‑Alexis Côté, quien estuvo al frente de la franquicia Assassin’s Creed durante dos décadas, ha presentado una demanda contra Ubisoft alegando que su salida en 2025 no fue voluntaria, sino el resultado de un despido encubierto. El caso, registrado en la Corte Superior de Quebec, solicita alrededor de $935,000 dólares en compensación.
Según la demanda, todo comenzó cuando Ubisoft reestructuró su organización tras la creación de Vantage Studios, una nueva división respaldada por Tencent y dirigida por Christophe Derennes y Charlie Guillemot. Bajo este nuevo modelo, Ubisoft buscaba un jefe global de franquicias, un puesto centralizado en Francia que, en la práctica, dejaba a Côté sin posibilidad de continuar liderando Assassin’s Creed a menos que se mudara al país.
El desarrollador afirma que le ofrecieron roles alternativos con menos influencia, como jefe de producción o líder de una “Casa Creativa” enfocada en una franquicia menor. Tras rechazar estas opciones y solicitar su indemnización, Ubisoft anunció públicamente su “renuncia voluntaria” al día siguiente, algo que Côté asegura nunca ocurrió.
En su demanda, también pide ser liberado de una cláusula de no competencia que le impide trabajar en otros estudios de videojuegos. El conflicto surge justo cuando Assassin’s Creed Shadows cumple un año desde su lanzamiento, el último título en el que Côté participó antes de su salida.
El caso añade tensión a un periodo complejo para Ubisoft, que continúa ajustando sus ciclos de desarrollo y reorganizando proyectos como Invictus, Jade y el rumoreado remake de Black Flag.
