Un estudio desarrollado por investigadores de las universidades de Jyväskylä y Eastern Finland sugiere que una mayor exposición a las pantallas durante la infancia está asociada con un mejor procesamiento cognitivo en la adolescencia.
La investigación forma parte del proyecto PANIC, un seguimiento de ocho años realizado a 260 participantes para analizar el impacto del sedentarismo, el ejercicio y los dispositivos digitales en las capacidades intelectuales de los jóvenes.
Los resultados mostraron que los adolescentes con mayor tiempo de pantalla en su infancia registraron mejores tiempos de reacción, mayor precisión en pruebas de memoria y un procesamiento cognitivo superior. Los expertos destacan que el beneficio depende de la naturaleza activa del consumo, planteando que actividades como la lectura digital, los deberes en PC o los videojuegos estimulan el cerebro a diferencia del consumo pasivo de contenidos.
En cuanto a la actividad física, el estudio identificó variaciones según el género de los participantes. En las chicas, la combinación de pantallas con ejercicio ligero se tradujo en una mejor memoria, mientras que en los chicos los beneficios cognitivos se vincularon a la práctica de deporte regulado y guiado por supervisores o profesores de educación física.
El investigador Petri Jalanko enfatizó la importancia de no demonizar la tecnología, recomendando a padres y educadores orientar el uso de pantallas hacia tareas que fomenten el pensamiento crítico, la creatividad y la resolución de problemas.
