La organización holandesa Stichting Massaschade & Consument presentó una demanda colectiva contra Epic Games por presuntas prácticas comerciales engañosas hacia niños y jóvenes en Fortnite. Reclaman más de 100 millones de euros en daños y compensaciones.
Epic Games vuelve a enfrentar acciones legales masivas en territorio europeo. La organización de consumidores holandesa Stichting Massaschade & Consument (SMC) ha presentado una demanda colectiva contra la desarrolladora estadounidense, acusándola de emplear prácticas comerciales engañosas dirigidas a niños y jóvenes en Fortnite. La reclamación exige más de 100 millones de euros (aproximadamente 110 millones de dólares) en concepto de daños, reembolsos y compensaciones por la recopilación de datos personales de menores sin el consentimiento explícito de sus padres.
La exigencia de negociar antes de ir a tribunales
El colectivo emitió una actualización exigiendo a la compañía sentarse a negociar una resolución colectiva para ajustar el diseño del juego a la normativa de protección al consumidor. En caso de no alcanzar un acuerdo en esta fase preliminar, la entidad llevará el caso ante los tribunales neerlandeses.
La defensa de Epic Games
«Epic Games ofrece herramientas de protección avanzadas que permiten a los padres limitar el tiempo de juego y requerir un PIN para compras con dinero real. En Países Bajos, las cuentas creadas por menores de 16 años se configuran como ‘Cuentas Limitadas’ (Cabined Accounts), lo que impide transacciones monetarias sin la autorización de un tutor. Además, la tienda de Fortnite no utiliza temporizadores en este territorio y los menores de 18 años no ven artículos disponibles por menos de 48 horas».
La postura de la organización de consumidores
A pesar de los sistemas de verificación en dos pasos y las políticas de cancelación instantánea destacadas por la empresa, SMC sostiene que los patrones de diseño y la interfaz de la tienda continúan afectando los intereses de los usuarios más jóvenes. El proceso legal abrirá una nueva etapa de negociaciones mientras el sector monitoriza las implicaciones para la monetización de videojuegos en la Unión Europea.
