La junta directiva de Embracer Group ha confirmado su intención de dividirse oficialmente en dos empresas públicas independientes de cara al próximo año. Bajo este nuevo esquema corporativo, la recién creada entidad Fellowship Entertainment asumirá el control total de marcas multimillonarias como Tomb Raider y El Señor de los Anillos, mientras que delegará en socios externos el regreso de sagas olvidadas como Deus Ex, Saints Row, Legacy of Kain, TimeSplitters, Thief y Red Faction.
Este giro estratégico hacia el modelo de licenciamiento busca monetizar un vasto portafolio de franquicias de culto que la compañía mantenía congeladas. En una carta abierta dirigida a los accionistas, el presidente Lars Wingefors detalló que, mientras la empresa invertirá capital propio en superproducciones AAA consolidadas como Kingdom Come: Deliverance, Dead Island, Darksiders y Metro.
La decisión corporativa llega tras el estrepitoso fracaso de la agresiva campaña de expansión que Embracer ejecutó en años anteriores, la cual desembocó en un infame plan de recorte de gastos masivo.
Con esta nueva política de licencias abiertas, Embracer Group confía en que los estudios independientes y las productoras de cine asuman los riesgos financieros de desarrollo, permitiendo que sus marcas históricas generen ingresos pasivos sin comprometer el flujo de caja del grupo.
