Tras el anuncio de Epic Games sobre despidos masivos que afectan a más de 1,000 empleados, los analistas sugieren que no se trata de un caso aislado, sino del síntoma de un colapso mayor. Según el profesor de la NYU e investigador de la industria, Joost van Dreunen, estamos presenciando en tiempo real el fin del dominio cultural estadounidense en el entretenimiento interactivo. «El momento cultural de Fortnite está empezando a desvanecerse», sentencia de forma dramática.
Todo esto debido a varios factores específicos del mercado estadounidense: tarifas de importación agresivas que recaen sobre empresas y compradores, y un sistema de visas H-1B extremadamente costoso (cerca de 100,000 dólares por trámite), lo que empuja a los grandes editores a reubicar su talento y oficinas fuera de las fronteras de EE. UU. para mantener la competitividad.
Mientras el crecimiento de las empresas americanas se estancó en un +18% durante 2025, sus contrapartes en Europa (+60%) y Asia (+26%) han mostrado un desempeño notablemente superior. Van Dreunen señala que gran parte del valor generado por los creadores está siendo absorbido por los dueños de las plataformas (consolas y tiendas digitales). En la última década, los ingresos de estos «guardianes» crecieron un 191%, mientras que los de los editores de juegos solo subieron un 98%.
El caso de Epic Games es el ejemplo más notable de esta lucha. Se estima que, tras ser expulsado de la App Store, Fortnite dejó de percibir aproximadamente 2,000 millones de dólares en ingresos netos durante los últimos cinco años. Esto, sumado al cambio en las tendencias globales, ha dejado a la industria de EE. UU. en una posición vulnerable, cediendo el liderazgo creativo y económico a regiones con políticas más favorables para el desarrollo.
