La estabilidad de Halo Studios (antiguamente 343 Industries) se tambalea tras las graves acusaciones de uno de sus creativos. Glenn Israel, director de arte de Halo Infinite y veterano con 17 años en la franquicia, ha roto el silencio a través de una serie de publicaciones en LinkedIn. Israel acusa a la alta dirección del estudio y a Microsoft de haber perpetrado «numerosos actos poco éticos y/o ilegales» entre enero de 2024 y junio de 2025.
El desarrollador, que formó parte de la saga desde la era de Bungie, afirma haber presenciado o sufrido en carne propia prácticas que incluyen listas negras, fraude, amiguismo rampante y campañas de acoso diseñadas para forzar la salida de empleados con buen historial. Según Israel, estas tácticas buscaban la «rescisión constructiva» de trabajadores considerados «no deseados» por la cúpula del estudio.
Uno de los puntos más críticos de la denuncia apunta a los departamentos internos de Microsoft. Israel asegura que, tras presentar quejas documentadas ante el departamento de Recursos Humanos en junio de 2025, un representante de Relaciones Globales con los Empleados (GER) le amenazó con represalias en el primer contacto y prometió anular cualquier investigación futura.
Además, el director de arte vincula el reciente y «catastrófico» manejo de Halo Campaign Evolved con una maniobra para silenciarlo. Según su testimonio, se utilizó la reasignación temporal del equipo de arte de su proyecto no anunciado para calificar su rol como «redundante», lo que él define como un acto de represalia evidente. Israel va más allá y sugiere que Microsoft podría estar utilizando los despidos masivos de forma rutinaria para deshacerse de empleados que presentan quejas legítimas y efectivas.
