Un estudio publicado en la edición de enero de Current Psychology ha presentado la primera medida cuantitativa real de la Depresión Post-Juego (P-GD), definiéndola como el «sentido de vacío que surge tras completar una experiencia profundamente emocional», resultando en «pérdida, vacío o tristeza».
La investigación, que contó con la participación de 373 jugadores, identificó cuatro escalas clave que definen este fenómeno: Pensamientos obsesivos relacionados con el juego, dificultad de procesar el final, necesidad de repetir la experiencia y la anhedonia mediática. Este último término es especialmente relevante, ya que describe la incapacidad temporal de disfrutar de otras formas de entretenimiento porque ninguna parece «llenar el vacío» que dejó el juego recién terminado. Según los investigadores, este sentimiento puede durar días o incluso semanas, afectando el bienestar emocional del jugador.
Uno de los hallazgos más interesantes del estudio es que los juegos de rol (RPG) son los que provocan una Depresión Post-Juego más intensa. Esto se debe a la enorme inversión emocional que los jugadores depositan en el desarrollo de sus personajes y en las relaciones dentro de la narrativa. «La imposibilidad de volver a tener una ‘primera partida’ genera una frustración real», explica el documento.
El estudio concluye que existe una correlación positiva entre la intensidad de este fenómeno y una mayor tendencia a disturbios en el procesamiento emocional, elevando este sentimiento a un nivel de estudio clínico serio en 2026.
Esa sensación de pérdida, vacío o tristeza profunda que surge tras completar un videojuego inmersivo ya no es solo un tema de conversación en redes sociales; ahora es un fenómeno reconocido científicamente.
