Por primera vez en 10 años, la saga Call of Duty quedó lejos de liderar las listas de ventas en PlayStation. El recién lanzado Black Ops 7 ha registrado un colapso comercial que sorprendió tanto a la industria como a los jugadores, marcando un cambio histórico en la hegemonía de la franquicia.
Los datos revelan que el título no logró mantener el ritmo de sus predecesores, quedando rezagado frente a otros lanzamientos recientes. Analistas apuntan a varios factores: el desgaste de la fórmula, la competencia más fuerte en el género de shooters y la percepción de que esta entrega no aportó suficientes innovaciones para atraer al público.
Durante la última década, Call of Duty había sido sinónimo de éxito inmediato en PlayStation, dominando las listas de ventas año tras año. Sin embargo, este tropiezo abre un debate sobre el futuro de la saga y la necesidad de replantear su estrategia para recuperar el liderazgo perdido.
La comunidad, como siempre, se encuentra dividida: algunos defienden la calidad del juego y creen que las cifras no reflejan su verdadero potencial, mientras otros consideran que es una señal clara de que la franquicia necesita reinventarse.
