El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha dictado una sentencia que marcará un antes y un después en la era de la creación digital. Los magistrados rechazaron este lunes escuchar el recurso de Stephen Thaler, un científico de Misuri que buscaba registrar una obra visual creada íntegramente por su sistema de inteligencia artificial DABUS. Con esta decisión, queda firme la postura de que el copyright solo protege creaciones con «autoría humana».
Thaler solicitó en 2018 el registro de una imagen titulada «A Recent Entrance to Paradise». La obra muestra unas vías de tren que entran en un portal rodeado de vegetación de tonos verdes y púrpuras. Según su creador, fue la IA DABUS quien la concibió de forma autónoma. La Oficina de Copyright de EE.UU. rechazó la solicitud en 2022. Su argumento fue claro: las leyes actuales exigen que una obra tenga un autor humano para ser elegible.
Un juez federal en Washington confirmó la decisión en 2023. El magistrado escribió entonces que la autoría humana es un «requisito fundamental del copyright». El Tribunal de Apelaciones del Circuito de Columbia ratificó el fallo en 2025. Thaler intentó llevar el caso a la última instancia, pero el Supremo ha optado por no intervenir. El gobierno de Donald Trump había instado previamente al alto tribunal a desestimar la apelación.
Los abogados de Thaler advirtieron al Supremo de la «importancia capital» del caso ante el auge de la inteligencia artificial generativa. Su advertencia fue clara: si se retrasa la decisión, será demasiado tarde. «La Oficina de Copyright habrá impactado irreversible y negativamente en el desarrollo de la IA durante años críticos», alegaron. El tribunal, sin embargo, no ha aceptado el razonamiento.
Ai-generated artwork officially is ineligible for copyright protection as the US Supreme Court declined to review a appeal case.
The court rules that artwork needs to have a human creator in order to be eligible.
(Source: https://t.co/WnYEKs7IcB) pic.twitter.com/mfdK4K0hRu
— ToonHive (@ToonHive) March 3, 2026
La administración Trump lo resumió en su escrito al tribunal: «Aunque la ley de copyright no define el término ‘autor’, múltiples disposiciones dejan claro que se refiere a un ser humano, no a una máquina». Este principio se extiende también a las patentes. Thaler ya había perdido anteriormente un caso similar ante el Supremo por intentar patentar inventos generados por su IA. La decisión deja un precedente claro: en EE.UU., por ahora, el arte de máquina es arte de nadie.
