El actor Andrew Garfield reveló en una entrevista concedida a Entertainment Weekly los detalles de una conversación mantenida con el productor Matt Tolmach durante el rodaje de la saga The Amazing Spider-Man. El intérprete planteó la posibilidad de que la versión cinematográfica de Peter Parker explorara su orientación sexual, sugiriendo adaptar el personaje de Mary Jane Watson como un interés amoroso masculino. Para dar vida a esta versión alternativa del personaje, Garfield propuso formalmente al actor Michael B. Jordan, de quien se declaró seguidor tras su trabajo en la serie The Wire.
La visión del protagonista buscaba integrar una dinámica bisexual e interracial dentro de una superproducción de Hollywood, cuestionando las convenciones tradicionales del personaje de Marvel Comics.
Aunque Garfield aclaró posteriormente que la propuesta contenía un tono bromista durante la charla, respaldó con firmeza el mensaje de inclusión detrás de su planteamiento. El actor argumentó que el concepto original de Spider-Man representa históricamente a los sectores incomprendidos de la sociedad, por lo que la franquicia posee la flexibilidad conceptual para adaptarse a narrativas contemporáneas.
La idea no prosperó en los guiones finales de Sony Pictures para la franquicia iniciada en 2012, manteniendo el desarrollo convencional del personaje. Pese a ello, las declaraciones del actor sentaron un antecedente en el debate sobre la diversidad de género y orientación dentro del cine de superhéroes de gran presupuesto.
