En una maniobra sin precedentes para reforzar la integridad competitiva de sus tĂtulos, Activision ha intensificado la estrategia de su sistema RICOCHET Anti-Cheat trasladando la persecuciĂłn de tramposos desde el cĂłdigo digital hasta la vida real en persona.
Como parte de una acciĂłn directa, representantes legales de la compañĂa rastrearon la ubicaciĂłn de un desarrollador de software no autorizado en Ohio para entregarle en mano una orden de cese y desista (cease-and-desist). La intervenciĂłn quedĂł registrada en un vĂdeo publicado por la cuenta oficial de Call of Duty en la red social X.
La grabaciĂłn, fechada el 22 de agosto a las 9:50 AM, muestra el momento en que un representante acude al domicilio del implicado para entregar la documentaciĂłn legal emitida por los abogados de Activision. La acciĂłn tuvo como objetivo principal desmantelar las operaciones de Elocarry, un servicio comercial de herramientas de trampa que promocionaba paquetes con aimbot, ESP y triggerbot para tĂtulos como Call of Duty: Warzone.
Tras la entrega de la notificación, el servicio Elocarry retiró de su catálogo los módulos correspondientes a la franquicia de Activision, aunque mantiene la venta de software para otros videojuegos.
El movimiento forma parte de una polĂtica de tolerancia cero frente a los creadores de cĂłdigo ilĂcito, recordando fallos judiciales previos como la sentencia de 2024 que condenĂł al grupo EngineOwning a pagar más de 14 millones de dĂłlares en daños. La empresa advirtiĂł que esta entrega presencial no constituye un incidente aislado, asegurando que mantendrá las acciones de rastreo e interposiciĂłn de demandas judiciales para desarticular la oferta comercial de ventajas no autorizadas en sus servidores.
