Electronic Arts (EA) está a un paso de protagonizar la mayor compra corporativa de la historia, porque sus accionistas dieron luz verde a la oferta de 55 mil millones de dólares presentada por Arabia Saudita junto a firmas de capital privado, dejando únicamente al gobierno estadounidense como la última barrera antes de que el acuerdo se concrete.
El plan, anunciado en septiembre, convertiría al Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita en dueño del 93,4% de la compañía. Este fondo estatal se utiliza para impulsar infraestructura, atraer empresas al país y expandir su influencia económica. Sin embargo, sus críticos sostienen que también funciona como una herramienta para mejorar la imagen internacional del reino, acusado durante años de violaciones a los derechos humanos.
La operación se realizaría con el apoyo de Silver Lake y Affinity Partners, esta última fundada por Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump. Affinity ya había estado involucrada recientemente en un intento de adquisición hostil de Warner Bros Discovery, aunque se retiró tras la controversia generada por la participación de Kushner.
Si el acuerdo avanza, el fondo saudí quedaría con menos liquidez que en años anteriores, lo que podría marcar el final de la agresiva ola de inversiones que ha mantenido en distintos sectores globales.
Aunque se esperaba que la compra no enfrentara grandes obstáculos tras la aprobación de los accionistas, el creciente peso de Arabia Saudita dentro de industrias estadounidenses ha generado resistencia. Sindicatos del sector de videojuegos y organizaciones de derechos humanos han expresado su rechazo, advirtiendo sobre las implicaciones éticas y políticas de permitir que un actor extranjero con ese historial controle una de las compañías más influyentes del entretenimiento interactivo.
