Según el último informe Essential Facts de la Entertainment Software Association (ESA), aproximadamente 205,1 millones de estadounidenses (2 de cada 3 personas) se identifican hoy como gamers.
El dato más revelador es que la edad promedio del jugador se sitúa en los 36 años, consolidando a los videojuegos como un medio de entretenimiento intergeneracional donde el 28% de los participantes supera los 50 años.
Esta evolución hacia una audiencia más adulta se debe, en gran medida, a la explosión del mercado móvil. Aunque millones de usuarios poseen consolas de última generación como la Nintendo Switch 2, PlayStation 5 o Xbox Series X/S, el smartphone se ha coronado como la plataforma favorita para el 54% de los estadounidenses. Con una penetración de mercado del 91% según datos de Pew Research Center de finales de 2025, el acceso inmediato a títulos que van desde complejos RPG hasta acertijos diarios como Wordle ha democratizado el concepto de «gamer».
La diversidad no solo se limita a la edad, sino también al género, con una división casi equitativa del 52% de hombres y 47% de mujeres.
Por su parte, analistas del sector como Chris Morris sugieren que la sensación de «falta de respeto» hacia la industria es una narrativa que persiste principalmente entre los jugadores más veteranos o puristas. Morris argumenta que el éxito masivo del juego móvil es la prueba definitiva de que el gran público ya aprecia el medio, aunque no siempre utilicen etiquetas específicas para definirse.
El estudio reafirma que el público general ha integrado los videojuegos en su vida diaria como una herramienta esencial de conexión y ocio.
