En un movimiento estratégico para maximizar la rentabilidad de su catálogo tras las adquisiciones de Bethesda y Activision Blizzard, Microsoft ha puesto en el mercado audiovisual los derechos de sus franquicias de Xbox más destacadas. Según reporta el medio Puck, la división de videojuegos busca cerrar un acuerdo en bloque (bulk deal) a largo plazo valorado en más de 300 millones de dólares.
El paquete puesto a disposición de la industria del cine y la televisión abarca más de una docena de marcas globales, incluyendo la saga Halo (cuyos derechos de adaptación han regresado completamente a la compañía tras la cancelación de su serie en Paramount+), World of Warcraft, The Elder Scrolls y Diablo. Grandes estudios y plataformas de transmisión como Netflix, Paramount y Universal se encuentran evaluando la propuesta, aunque el elevado coste inicial de la transacción ha generado cautela entre algunas de las productoras interesadas.
De concretarse la negociación bajo los términos planteados por la gigante tecnológica, una sola plataforma o estudio cinematográfico asumiría el control exclusivo para trasladar la casi totalidad de las propiedades intelectuales de Xbox a la pantalla grande y chica. La iniciativa forma parte del plan corporativo para diversificar las vías de ingresos y rentabilizar las multimillonarias inversiones realizadas en el sector durante los últimos años.
Por el momento, las conversaciones continúan en fase de evaluación comercial sin que exista un acuerdo formalizado. El resultado de la licitación determinará la futura distribución de las producciones basadas en el ecosistema de consolas de Microsoft dentro del mercado del entretenimiento.
