Sony se enfrenta a una demanda colectiva de £2,000 millones ($2,700 millones) que ha sido admitida a trámite en el Tribunal de Apelación de la Competencia de Londres. La demanda, liderada por el defensor del consumidor Alex Neill, acusa a Sony de abusar de su posición dominante para «exprimir» a sus usuarios a través de la PlayStation Store.
El argumento central del caso, presentado por el abogado Robert Palmer KC, sostiene que Sony ha implementado una «estrategia sostenida» para monopolizar la venta de contenido digital. Al obligar a desarrolladores y editores a firmar acuerdos que impiden la venta de códigos digitales en tiendas externas sin su permiso, Sony habría eliminado la competencia, permitiéndose cobrar una comisión del 30% que infla los precios finales para el consumidor.
«Sony ha encerrado a sus clientes en un ecosistema donde ellos dictan las reglas y los precios», afirmó la parte demandante.
Por su parte, la defensa de Sony argumenta que permitir tiendas de terceros en su plataforma supondría un riesgo de seguridad mayor para los usuarios. Además, la compañía sostiene que los beneficios de las ventas de software son esenciales para subvencionar el hardware, permitiendo que las consolas PlayStation sean más asequibles.
Sin embargo, si el tribunal falla a favor de los demandantes, cualquier usuario en el Reino Unido que haya realizado una compra digital (juegos, DLC o micropagos) en los últimos diez años podría ser elegible para una compensación económica.
