Este fin de semana, miles de jugadores de todo el mundo han expresado su molestia en redes sociales tras descubrir que Sony ha restringido la venta del videojuego de lucha Marvel Tokon: Fighting Souls en un total de 132 países a través de la plataforma Steam.
El motivo del bloqueo es la obligación de vincular una cuenta de PlayStation Network (PSN) para acceder a las funciones del título desarrollado por Arc System Works. Debido a que la infraestructura de red de Sony solo ofrece soporte oficial en un puñado de regiones seleccionadas a nivel global, millones de usuarios residenciales en varios territorios se han quedado completamente marginados del lanzamiento.
Mientras que en la consola PlayStation 5 los jugadores suelen saltarse este límite geográfico creando perfiles falsos adscritos a otros países, Steam no permite la compra de software que no esté homologado para la región del usuario, y el uso de herramientas como redes privadas virtuales (VPN) para forzar la adquisición es un motivo directo de baneo permanente de la cuenta por parte de Valve.
A diferencia de lo ocurrido con la versión para PC de Stellar Blade, donde el estudio coreano Shift Up logró presionar con éxito a Sony para flexibilizar las restricciones gracias a que poseían los derechos de su propiedad intelectual, con Marvel Tokon la situación logística es mucho más compleja. Aunque Arc System Works firma el código de programación, Sony mantiene el control absoluto sobre la franquicia, reduciendo el margen de maniobra de los desarrolladores.
Este nuevo tropiezo comercial vuelve a poner en evidencia las graves carencias del ecosistema digital de PlayStation para competir en el mercado abierto. Aunque la multinacional nipona ha dado su brazo a torcer en títulos de corte masivo previos tras sufrir severas oleadas de críticas negativas, la rígida dependencia de una cuenta PSN obligatoria en un título enfocado al multijugador competitivo amenaza con sepultar el potencial comercial de la entrega.
