En el último episodio del podcast de Insider Gaming, el reputado analista y filtrador Tom Henderson ha revelado que el desarrollo de Far Cry 7 está «pasando por un auténtico infierno». A pesar de que han transcurrido casi cinco años desde que los jugadores visitaran Yara en la entrega anterior, el proyecto actual parece estar atrapado en una espiral de reinicios conceptuales y dificultades técnicas que han retrasado su presentación oficial.
Parte de esta inestabilidad proviene de las directrices impuestas por el CEO de Ubisoft, Yves Guillemot, quien en 2025 dejó claro que el objetivo prioritario para la franquicia es potenciar los aspectos multijugador para fomentar la retención de usuarios a largo plazo. Esta ambición dio pie a rumores de que la séptima entrega podría ser un extraction shooter, una idea que finalmente parece haber sido segregada en un spin-off independiente o reducida a un modo secundario para no alienar a los fans de la experiencia tradicional para un solo jugador. No obstante, esta división de recursos habría fragmentado la visión del equipo creativo, complicando aún más los tiempos de producción.
En cuanto a la jugabilidad y la narrativa, las filtraciones sugieren una apuesta arriesgada que busca romper con la fórmula establecida. Se dice que el juego implementará un límite de tiempo real de 24 horas (similar a lo visto en la saga Dead Rising), obligando al jugador a gestionar cada minuto de su partida. A nivel argumental, los anuncios de casting indican que la trama se centrará en la familia «Bennet», describiendo una lucha de poder interna con un tono que muchos comparan con la serie Succession.
Con un desarrollo tan convulso y una premisa tan divisiva, queda por ver si Ubisoft logrará enderezar el rumbo de un proyecto que, por ahora, parece estar luchando más contra sí mismo.
